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¿Quién defiende al niño queer? ¡Defendamos sus derechos!

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¿En México quién defiende al diferente? El mamarracho del primer mandatario y su gran propuesta de matrimonio (entre mujer y mujer, entre hombre y hombre, o lo que sea que esto signifique para esos infelices), se ha venido abajo, como su gobierno y sus mentiras. Lo único que permanece es esa parvada de cacatúas que llenan los templos del nacionalcatolicismo mexicano. Con olor a incienso y un rosario en la mano cualquiera, hasta el más hijo de puta, puede pasar por el más devoto. Seguir leyendo ¿Quién defiende al niño queer? ¡Defendamos sus derechos!

La homosexualidad desde lo legal

James Graham

El abogado James Graham nos habla de la Homosexualidad desde lo Legal.

 

Como abogado de negocios no estoy a primera vista muy involucrado en las cuestiones de derechos humanos y la no-discriminación. Sin embargo, me tocó muchas veces litigar tales cuestiones, en particular con clientes que forman parte de la comunidad LGBT; como por ejemplo, el derecho de un empresario concubino de más de 10 años a la sucesión de su pareja sentimental. También me sorprendió como europeo que hay unos empresarios que no quieren hacer negocios con gente de esta comunidad; tampoco faltan los abogados que no quieren atender a tales clientes en violación de la ética profesional.

Esa actitud se refleja al 100% en la postura del Gobernador del Estado de Nuevo León invitando a todos aquellos no-heterosexuales a irse a casar en otro lugar afuera del Estado, es una postura totalmente despectiva del Estado de Derecho, eso debido al principio de la Supremacía constitucional. La constitución federal es superior a cualquier constitución local, legislación federal o local. Desde el momento que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que:

  • El fin del matrimonio no es la procreación;
  • El matrimonio no necesariamente tiene que ser entre hombre y mujer;
  • El concubinaje no necesariamente tiene que ser entre hombre y mujer;
  • Las parejas homosexuales pueden adoptar;

Todo lo anterior en virtud de los derechos humanos a la igualdad, a la no-discriminación, a la vida privada, a la familia y al libre desarrollo de la personalidad, derechos que ninguna constitución o legislación local pueden cambiar.

Si con lo anterior, los principios de igualdad ya están, falta la implementación práctica de ellos, como por ejemplo la extensión del seguro social o del contrato de arrendamiento a la pareja gay; la aceptación de la pajera homosexual como el next of kin, quiere decir él/ella quien tiene la facultad de tomar las decisiones médicas graves para su pareja inconsciente. En otro registro, y menos dramático, aún no es muy claro si las millas de las líneas aéreas pueden entrar en el plan “familia” para las parejas del mismo sexo.

En materia laboral, también es de esperar múltiples problemas, como por ejemplo el rechazo de una universidad católica de contratar personas gays. De manera general, todos los establecimientos, escuelas, patrones, etc. no pueden prever la no-admisión de personas gays, o niños con papas del mismo sexo; sin embargo, no cabe duda que esos casos sí se presentarán en el futuro. Es también importante recordar, que la discriminación inversa tampoco tiene que ser tolerada, quiere decir la no-admisión de personas heterosexuales.

El punto quizá más delicado a implementar es la concepción que la violencia familiar también se presta en contra de hombres. Cuando me tocó hacer el proyecto de ley para la protección de las víctimas en el Estado, casi todos los representantes de la Procuraduría y de los juzgados penales consideraron que sólo las mujeres se deben beneficiar de la protección de la ley, porque “al hombre no le pasa nada”. Obviamente, tal actitud no sólo es triste, sino que, insisto, va en contra del principio constitucional de igualdad.

 A final de cuentas, no es tanto la ley, sino la educación que permitirá una verdadera igualdad entre todos los ciudadanos mexicanos, sin importar su sexualidad, su religión, su raza, o de manera genérica la que la distingue de los demás. Somos todos solamente “personas”. Punto.

James Graham es originario de Luxemburgo, abogado por la Universidad de Paris, abogado en México desde hace 20 años y socio de 3CT.

El desnudo en Facebook, carta abierta

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Facebook esa ventanita del amor que abrimos algún día. Ventajas, desventajas, actualizaciones. El avance tecnológico y digital que se originó en la pomposa Universidad de Harvard, nada tiene que ver con el atraso que tiene respecto al cuerpo humano, el desnudo claro y su postura sobre la sexualidad de las personas. Checa el porqué. Seguir leyendo El desnudo en Facebook, carta abierta

Acabemos con la Navidad de una vez por todas

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¡Admítelo! La Navidad tiene que acabar para dar paso a otros colores, otras emociones, otras aventuras, otros sueños. Compras un árbol de maldito petróleo hecho en China que se llenará de polvo, al final contamina, y que según tú adornará tu casa como lo hizo tu madre, tu abuela, tu bisabuela y el dinosaurio que te parió. Seguir leyendo Acabemos con la Navidad de una vez por todas

Taxonomía del amor a la mexicana, un negocio sucio

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En México, en cuestiones de amor, puedes llegar a ser el hombre que nadie quiere ser. El que tendría que conformarse con aspirar a ser el amigo. La persona simpática, agradable y hasta con chispa, pero que no recibirán como pareja. Ser ese que después de cortarlo vienen y le buscan porque se han dado cuenta de que en realidad importa. Seguir leyendo Taxonomía del amor a la mexicana, un negocio sucio

Relaciones millennial: No hay tiempo para el amor

Al parecer en esta época de relaciones millennial nadie quiere nada serio. ¿Por qué será?

 

Es la naturaleza la que nos ha predispuesto. Especie tras especie, cada uno de los seres vivos está biológicamente programado para buscar a su pareja y fornicar. Algo dentro de todo ser vivo nos lleva a desear sobrevivir. Ese motor de supervivencia nos insta a procrear. ¿Por qué?, es algo que no logro comprender del todo. Hay una maquinaria en nuestro interior que trata de evitar a toda costa que desaparezcamos o que nos estanquemos como especie.

Todo parece indicar que esto aplica para todo ser vivo. Los virus y las bacterias se desarrollan, mutan y se adaptan para sobrevivir, para no morir. La gripe lleva acompañando a la humanidad desde que se tienen registros. La influenza tampoco quiere extinguirse, tampoco quiere morir.

Hay una necesidad biológica de reproducirnos, de tener crías y educarlas para adaptarse al cambio y seguir la misma línea. ¿Pero y nosotros? Nosotros los gays lo hacemos solo por diversión and it’s fucking amazing. En nosotros no hay procreación, pero entonces, ¿por qué hay deseo? En el caso de los hombres gay vemos a ese macho alto, de musculatura prominente y trasero destacado y lo deseamos. Se aprieta ese gatillo en nuestro interior y queremos estar dentro de él o que él esté dentro de nosotros. Es como una necesidad. Aparearnos es un deseo siempre presente.

Pero no todo es deseo. En algún punto del camino los seres humanos desarrollamos el concepto del amor. Ese concepto abstracto que nos acompaña durante toda la vida. Nadie sabe qué es, nadie sabe cómo medirlo, cómo eliminarlo, cómo crearlo. Simplemente está ahí y nosotros nos encargamos de darle un significado.

Así, conforme fuimos creciendo, nos hicimos a la idea irrefutable de que en algún momento de nuestra existencia encontraremos a ese alguien que nos acompañará por el resto de nuestras vidas. Mr. Right. The One. El amor verdadero.

Pero si es The One, tiene que ser perfecto, ¿no? ¿O en qué momento le fuimos agregando requisitos a nuestro amor ideal?

Tiene que tener una carrera y un trabajo. A nadie nos gusta mantener a nadie. Debe tener auto, porque ¿¡quién no tiene auto!? Es requisito que escuche buena música. O mala música. El punto es que debe al menos compartir mis  gustos musicales.

Necesito que tenga sentido del humor y que entienda el sarcasmo porque luego ¿cómo nos vamos a entender? Si yo me la paso diciendo pendejadas y no las entiende me voy a tener que limitar. ¡Ingas!, si no tiene buen gusto. Ni de pedo voy a poder andar con alguien que se viste mal o ¡que use Crocs! ¡Crocs con calcetones! No es posible. Y no es que no quiera, es solo que NO. ¡No puedo!

Pero sobre todas las cosas, tiene que estar guapo. Digo, eso es obvio, ¿no? Tiene que estar más guapo que yo.

Es frecuente este requisito y no solo entre nosotros los gays sino en muchos. Queremos conocer a alguien que sea más guapo que nosotros mismos. Pero ¿se han puesto a pensar quién tendría pareja si todos pidiéramos lo mismo? El guapo más guapo no se fijaría en el ligeramente menos guapo que él. El poquito menos guapo de ninguna manera se interesaría en el 50% guapo que incluso sigue siendo más guapo que yo y que, por cierto, no me pela por no ser tan apuesto como él. ¡Qué triste realidad!

¿Qué sería de  la comunidad gay si nuestras exigencias fueran el común denominador?

Queremos que nuestro amor verdadero tenga gustos similares en música, en películas, en intereses de destinos de viaje, en ropa, en deporte. Deseamos que sea lo más parecido posible a nosotros mismos. ¿Qué dice esto de nosotros? ¿No estamos ya rayando en el narcisismo? ¿Será que la clonación humana terminará por resolver nuestros problemas del corazón?

Pero bueno, no somos tan demandantes. Podemos hacer excepciones selectas:

En caso de que no esté tan guapo, pues me conformo con que cumpla el resto de los requisitos. Igual y le acepto un date o dos a ver cómo nos desenvolvemos.

Pero ahí entra otro problema y es que si no nos llena del todo el ojo, entonces no tenemos tiempo para desarrollar la relación.

Pues me invitó a salir pero me avisa dos días antes. Yo ya tenía planes de ir al cine con mis amigos. O bueno, quizá puedo aceptar la invitación, ¿qué es lo peor que pueda pasar?

¡Ay!, pero que no sea en jueves, please. Tengo juevecitos con mis BFFs y el sábado tengo una fiesta, entonces igual y el lunes, ¿no?, porque el domingo es familiar. Es domingo de ir a comer con la abuela o con mamá, quizá una carne asada y un par de Tecate Light, pero con medida porque hay que regresar temprano a casa. Tengo que regresar a casa para alcanzar a ver una película en Netflix, sentirme solo y pensar ¿por qué demonios no encuentro al amor de mi vida?

¿No les suena familiar?

Me habló por Grindr pero solo me dijo «Hola». ¿No puede ser mas original? ¿Cómo que un simple hola?

Me cayó bien. Ya lo agregué a Whatsapp pero la neta es que en ocasiones me da huevita. Tipo, sí le contesto a veces pero otras no porque no estoy de humor. ¡Ay! Pues es que no tengo tiempo para todo. Aparte si él tiene interés pues que lo demuestre. Pero que no lo demuestre mucho porque luego ya es un stalker y tipo, nadie quiere andar con un stalker. I mean, get a life!

Si el interesado no es tan guapo como en nuestros ideales entonces no vale la pena. Y no es que no haya tiempo para el amor. Es que no queremos que haya amor si no es exactamente como lo soñamos. Si no es 100% lo que deseamos, mejor que no lo haya.

«¿Para qué? ¡Qué insatisfacción! Yo merezco más. Lo merezco todo». Pero ¿qué tal que todos pensamos igual y todos creemos merecer más?

No hay problema. En realidad no hay que preocuparnos. Al final de cuentas no nos urge el amor. Siempre están las fiestas, los amigos y los encuentros ocasionales. Nadie necesita amor mientras la espera se amortigüe con deseo. Con ese hombre alto que tristemente no quiere nada serio con nosotros porque tampoco le urge el amor. Ese hombre con trasero destacado que podemos tocar cuando lo deseemos y cuya espalda vemos alejarse a mitad de la noche sin saber exactamente cuándo regresará.

Por suerte no nos urge el amor. Gracias a Dios está Netflix para cada domingo de soledad y afortunadamente actualiza su catálogo casi tan frecuentemente como nosotros el nuestro.

Es que no me urge el amor. Me urge amarme sin urgencia.

¿Qué es una familia y por qué es un tema sentido?

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Para el Censo de Población y Vivienda de 2010, de las casi 26 millones de familias que había en México, alrededor del 1 por ciento estaban conformadas por parejas del mismo género. De acuerdo con cifras del INEGI, existían 229 mil 473 hogares formados por familias homoparentales, de estos, 172 mil eran de parejas homosexuales y lesbianas con hijos. Seguir leyendo ¿Qué es una familia y por qué es un tema sentido?