Las divas del mundo

  Mostro Vacci

Me encanta la gente diva, ¡Me encanta! Que alguien se sienta tan superior a los demás siempre me causa risa. El hecho de que hay personas en el mundo que han sido educadas como si fueran el centro del universo es un fenómeno fascinante. Sé que en muchas ocasiones la gente adopta esas posturas a pesar de lo que les enseñan, pero en muchas ocasiones esas actitudes vienen de los papás. Lo he visto muchas veces con mis alumnos.

Quizá sea por el hecho de que yo a todos los considero iguales que me causa tanta gracia esa actitud. No logro comprenderlo. Para mí, todos somos humanos y valemos lo mismo, pero al parecer la regla general con la que mido a la humanidad no es la correcta, por lo que me dicen muchos.

Por ejemplo, he escuchado que algunas personas consideran buscar a otros como algo muy inferior a ellos. Literalmente he escuchado que dice que ellos no se van a rebajar a buscar a la gente, que la gente los tiene que buscar a ellos. Como si mandar un mensaje o hacer una llamada los fuera a desbaratar, quizá se les caigan los diamantes si lo Hacen. De hecho, la cara de insultados que hacen cuando se los he sugerido es lo mejor. Eso sí, son buenos para reclamar de que no los busco, de ahí es de donde sale la conversación, cuando les contesto que los caminos son de ida y vuelta, que nada les cuesta mandarme un mensaje, es cuando hacen su cara de ofendidos y me dicen lo mucho que vale el privilegio de conocerlos.

Es aquí donde tiende a decepcionarme la gente y cuando inicio el proceso de alejarme de ellos. El simple hecho de que cualquier persona es poca cosa para ellos me hace sentir un asco inmenso hacia esa actitud. Es como la gente que le dice “gata” a otra persona como un insulto, en un intento de decir que ellos son superiores, como si ese insulto te elevara a niveles más altos. Para mí sólo es una muestra de gran ignorancia y un complejo de inferioridad enmascarado cuando usas ese tipo de palabras despectivas hacia otra persona.

Otro tipo de divas que me topo son las que creen que el mundo está para servirles. He conocido a gente que manejando siempre tienen la calle preferencial, sea cual sea la calle por la que están manejando, siempre los demás se deben de quitar de su camino como si fueran realeza. NI siquiera se pueden molestar en hacer un alto porque eso significa reconocer que hay un ser humano cruzando, no. No pueden desperdiciar diez segundos en plebeyos insignificantes en el camino a su súper importante destino. Nosotros podemos esperar a que ellos pasen. Y si se dignan a darnos el paso nos están pitando mientras nos atrevemos a cruzar frente a ellos o simplemente te echan el carro encima esperando a que, por supuesto, tú te quites, no vayas a manchar el carro con tu sangre mestiza.

En el mercado hacen lo mismo, he visto a señoras que se meten entre las largas filas con montones de artículos exigiendo ser atendidas porque tienen cosas qué hacer y no tienen tiempo para estar esperando con la chusma. O peor: se meten con sus carritos llenos a la fila de 10 artículos o menos y hacen un escándalo cuando la cajera, una simple empleada, se atreve a decirle a su majestad que no debería estar ah, ¿cómo se atreve? Ahí está el video de lady Soriana que muestra un ejemplo.

Al parecer, ser corriente y gritar es sinónimo de ser un ser humano superior a otros. El ser vulgar te eleva otros tantos niveles. Tener un acento fresa te ayuda a ser reconocido y si aplaudes para marcar las sílabas, ¡uf! eres nivel dios dentro de tus círculos delirantes de grandeza. Sigue estos sencillos pasos y eleva tu existencia a niveles que pocos mortales pueden tocar.

Otro ejemplo de gente así que he visto son aquellas personas que se presentan con su currículum vitae al frente. No sé ustedes, pero yo detesto que me presenten con mis títulos profesionales al menos que sea en un ambiente profesional. Eso de presentarme en el Oxxo como el Lic. Mostro o algo parecido se me hace tan arrogante que me da nauseas. Me ha pasado muy seguido que me presentan así en eventos casuales y no deja de ponerme incómodo. Creo personalmente que los títulos son para las entrevistas de trabajo. Una vez en particular una amiga estaba presumiendo mi trayectoria profesional a una conocida de ella, después le pregunté por qué lo había hecho y su respuesta fue que debo mostrarle a todos lo que he hecho. No es que no esté orgulloso de mis logros, lo que pasa es que no siento la necesidad de impresionar a nadie. Mi preparación sirve en mi consultorio o en mi salón, fuera de esos ambientes soy un ser humano igual que todos. Incluso cuando me quieren decir doctor mis pacientes les indico que me parece mejor que me digan por mi nombre.

Lamentablemente la cultura egocéntrica que tenemos y perpetuamos no es buena. Al final de cuentas si les enseñas a tus hijos que el sol no sale si ellos no abren los ojos, van a crecer creyendo que todo lo merecen, y cuando lleguen al mundo real van a recibir una desagradable sorpresa al descubrir que son uno más de la bola. Que no son indispensables, que no son lo más importante de la empresa. Me tocó verlo en un trabajo cuando un supervisor renunció, diciendo que sin él la empresa se caería en pedazos sin él, ¿y qué creen? No se cayó nada, la vida siguió como siempre. Su arrogancia me divierte hasta la fecha.

Porque una cosa es decir que eres importante, eso es valorarte, pero otra muy distinta es decir que eres más o mejor que otras personas. En esos casos siempre me pregunto quién es el que determina eso, ¿tú? ¿o es un comité especial que no conozco? Es posible que en mi status de “persona no importante” no conozca del club secreto del comité selectivo de la gente que es “alguien” para el mundo, será porque no soy rico, famoso ni conozco a personas influyentes quedo descartado de cualquier categoría de esas donde la gente tiene más valor. Ni modo.

Lo importante para mí en las personas es su esencia, su valor como seres humanos. Todo el dinero del mundo no te quita lo idiota a veces, todos los títulos que posees no reducen tu arrogancia ni elevan tu existencia a planos inalcanzables. La humildad es lo que impresiona, cuando un profesionista muestra el mismo respeto a otro ser humano, tenga o no títulos, es algo admirable. Para mí, eso es una muestra muy clara de un alma bella, segura y humilde, para mí, el mejor tipo de gente que existe en este mundo.

Y ustedes, hermanos, hermanas, qué opinan. Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.

Mostro.

claricelecter@hotmail.com


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