Yo nado en la oscuridad…

Mostro Vacci

Me han preguntado muchas veces por qué estudié psicología. Le mata la curiosidad saber por qué una persona tan rara como yo quiso ser psicólogo. Muchos me han dicho que no me miran como un terapeuta capaz. Que si me juzgan por lo que ellos miran, que soy un psicólogo mal preparado, poco profesional o simplemente malo.

Se me hace chistoso ver cómo la gente tiene una idea de lo que puedo ser o hacer basándose en la experiencia que tiene conmigo. En mi trabajo de maquila, me adapto al ambiente, por lo tanto bromeo, albureo y hablo de temas irrelevantes que se acoplan a lo que la gente habla. Juegos, películas o los chismes de la farándula. En las pocas ocasiones que me hacen una pregunta más acercada a algo que me interesa o que requiere una respuesta más completa, al parecer les explota el cerebro la idea de que tengo más neuronas de las que ellos decidieron que debo tener.

El tener inteligencia es peligroso, ya que te trae muchos enemigos. La gente tiende a atacarte o a hacerte menos para no sentirse tan pequeña. En mi caso, descubro lo que dicen de mí a mis espaldas mientras empiezan a alejarse. No se enteren que soy psicólogo porque hasta cruzan los brazos y las piernas para bloquear mis super poderes y que no pueda penetrar en sus mentes y analizarlos o manipularlos para que vayan y roben bancos para poder dominar al mundo.

Lo que no saben y no parece interesarles es que yo nado en la oscuridad. Siempre lo he hecho. No me da miedo. Lo hago para sobrevivir y para poder ayudar a otras personas a salir de ella. La oscuridad es mi amiga, me cuenta sus secretos y me deja ser yo mismo. No me juzga. Me abraza y me deja explorarla como una amante que confía en mí. Es mi musa. No me lastima, es una de las pocas cosas de éste mundo que no lo hace. La oscuridad me ama tanto como yo a ella. Ella toma mi dolor y lo difumina en su espesura. Hace que me olvide de él y lo convierte en palabras que plasmo en una hoja blanca, en un correo, en una computadora, en el aire y deja que mi alma respire libremente. Me ayuda a cargar con mis penas y me deja gritar hasta que mi voz se apaga.

Ella es mi amiga. Es la única que comprende que a veces estar roto es algo que no se escoge. Ella no me aconseja ni me sermonea, sólo me escucha y me invita a jugar con ella. A veces trae consigo los demonios que atacan mi mente, que tratan de destruir mi cordura, pero al mismo tiempo me da las fuerzas y las herramientas para mantenerlos alejados.

Con ella me siento seguro, escondido, anónimo. Ella no trae muerte ni desesperación. No trae sentimientos de soledad o vacío. Es rica, vasta, espesa y deliciosa. Puede ser agobiante para aquéllos que no saben cómo lidiar con ella, pero en mi caso, es mi aliada.

No entienden que yo soy amigo de esa oscuridad, no porque quise, sino porque tuve que aprender a vivir con ella, a viajar solo por esa oscuridad porque no hubo quién me guiara. Cuando trataba de salir, alguien me lanzaba de nuevo con la esperanza de que me ahogara y desapareciera, sin saber que al final eso fue lo que me hizo más fuerte. Eso es lo que prendió el fuego en mi corazón que arde con una fuerza imparable. Que consume a quien quiere apagarla. Eso es lo que me hizo comprender que sacando a la gente de sus dominios, es como salvo mi alma y mi salud mental. Quisieron matarme pero me hicieron indestructible.

Ahora platico con ella, lloramos juntos y caminamos de la mano. Me ayuda a encontrar esas almas perdidas y me guarda todos mis secretos. Sólo ella los tiene. Quien osa a buscarlos para usarlos en mi contra corre el riesgo de perderse y perecer en ella. Ella me protege y me da el amor que tanto se me ha negado.

Me preguntan por qué estudié para psicólogo, ¿cómo les explico que así exploro el lado oscuro de la mente? Que así puedo ayudar a otros a vivir, que así mis problemas no existen. Le traigo paz al mundo, una persona a la vez. Me preguntan por qué doy clases: porque así puedo plantar semillas en mis chicos, semillas de conocimiento, de pasión por el conocimiento y la cultura, de ambición y de esperanza por un futuro mejor. Me preguntan por qué escribo: porque así saco los demonios de mi alma y así la oscuridad que existe dentro de mí emana y no me consume. Así me hago inmune a toda la negatividad que me rodea.

Lo mejor de todo es que cuando estoy explorando en la oscuridad, puedo encontrar a esas personas que se han perdido en ella y ayudarlos a salir de ella. Eso es lo que más amo. Yo no me siento perdido, al contrario, estoy en casa. Así puedo tomar de la mano a tantas personas y guiarlos. En la oscuridad soy una luz que ilumina el camino para otros. Soy un faro de esperanza que les muestra que a pesar de todo, al final van a estar bien. Me ven, se sorprenden de saber que de alguna forma soy como ellos y, cuando toman mi mano, les puedo transmitir la paz que tanto han buscado. Al salir de ella, sólo ven cómo desaparezco en el abismo líquido de su esencia de nuevo y se preguntan quién soy. Fácil: soy todos, soy nadie. Soy Mostro…

Compartan… si se atreven.

Saludos afectuosos.

Mostro.

claricelecter@hotmail.com


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