Las excusas y sus usos

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La gente es bien chistosa. Se queja de las cosas que no tiene, de lo que le falta y de lo que no logró, sin embargo, se rehúsa a hacer algo al respecto. Definitivamente la mente humana es lo más interesante que he encontrado en mi vida, quizá por eso soy psicólogo. Hasta la fecha no me arrepiento de haber escogido estudiar el comportamiento humano como mi carrera. La novela nunca se acaba.

Por ejemplo, hoy que iba en el taxi, el chofer iba hablando de las maravillas de vivir en el sur del país. Yo soy de Tijuana, y me iba diciendo que allá la vida es maravillosa, que la gente no se muere de hambre ni de sed, que hasta puedes tomar agua de la llave sin morirte, aquí en mi tierra, si lo haces, que el Señor te ampare. El caso es que después de escuchar todos los beneficios de no vivir en el norte en la tierra del agua venenosa y los precios altísimos, le hice el comentario de que la diferencia es que en su tierra no hay trabajo. Se quedó callado unos segundos y me dijo que era cierto. Entonces resulta que mi ciudad no es tan mala.

En otra ocasión un tipo me dijo que sus hijas estaban siendo corrompidas por la vida en Tijuana, que en Guadalajara la gente es más pura, casta y tiene buenos valores. Lo curioso es que en vez de largarse a su tierra donde viven puros santos, resulta que decide vivir entre la pocilga y la inmundicia de mi ciudad mientras sus hijas son tentadas por el demonio, todo por simple comodidad, porque resulta que aquí tiene todo lo que necesita. Yo si fuera padre, pondría las necesidades de mis hijos primero que nada, pero bueno, ese soy yo. Cuando le hice el comentario, mi compañero se quedó callado unos minutos y después mejor cambió el tema.

Me da risa encontrarme con personas que son tan poco agradecidas con lo que tienen, en cómo tantas veces nos enfocamos en lo que nos hace falta en vez de disfrutar de lo que hay en sus manos. El que tiene carro quiere uno mejor, el que tiene pelo lacio lo quiere chino, el que tiene pelo chino se lo plancha, yo que ni pelo tengo, quisiera tener, jajaja. Hasta pasa en las relaciones: cuando tienes pareja, quieres tener sexo con otros y mantener tus opciones abiertas, siempre teniendo a tu novio seguro, porque te puedes acostar con todos los que quieras mientras tengas a un idiota enamorado de ti esperándote en la casa, dándote todo. Es irónico, en realidad.

Lo más interesante es cómo las personas queremos todo, pero siempre tenemos una excusa para no hacer las cosas. Quiero dinero, pero no quiero trabajar mucho. Al parecer la fórmula la tengo mal porque mis padres me enseñaron que si quieres tener todo, hay que trabajar duro y ganártelo. Qué tontos fueron, me hubieran criado creyendo que todo lo merezco sin hacer nada por obtenerlo y que me valiera poco deber y no pagar, al cabo que #YOLO.

¡Qué manera tan estúpida de vivir! Me frustra tanto ver que a la gente le importa tan poco tener palabra o estar quemada como mentirosa y ratera, al cabo que el que no tranza no avanza. La honestidad y el trabajo duro al parecer son cosas del pasado. Lo veo cada vez más en mis alumnos adolescentes. Ya todos van a jugar fútbol o ser actrices o cantantes, al parecer no se dan cuenta que no todos pueden ser reclutados al mismo equipo. Admiro la ambición, pero también hay que ser un poco realistas, hermanos. Los actores no se la pasan de fiesta, ni los cantantes, ni los futbolistas. Se la pasan practicando, ensayando y vocalizando, no sentados pisteando y rascándose la barriga. Son trabajos arduos que requieren disciplina y entrenamiento constante. Mis chicos sólo ven a la gente en los eventos y suponen que eso es lo que hacen solamente, ven los millones que ganan, pero nada del esfuerzo que hacen ni lo que han sacrificado para llegar ahí. Es como cuando estás en la universidad, todos te dicen que el tiempo pasa rápido y que ya vas en sexto semestre, claro, ellos no están a las dos de la mañana haciendo tareas. Fácil.

Conozco a alguien que conduce para Uber, se la pasa quejándose de que no le deja, pero no quiere trabajar ciertas horas o ciertas colonias, tampoco los días en que hay más trabajo, que le da flojera. Y aún se queja de que el Uber lo le deja, ¡por amor a Jebús!

Entonces, ¿a qué estamos jugando, señores, a ser adultos? Si es así hay que jugar como adultos. No es posible que te pases utilizando las tres neuronas que te quedan para inventar excusas de por qué no haces las cosas. El chiste de tener inteligencia es utilizarla a tu favor. Honestamente me da más flojera estar pensando en una historia para explicar el porqué de algo que no hice en vez de decir que no me dio la gana hacerlo. Se me hace más práctico. Quizá suene mala onda, pero el ser honesto no lo es, es simplemente ser honesto.

Entonces, cuando mis chicos me empiezan a contar su historia eterna, aburrida y sobre todo rebuscada de por qué no me entregaron trabajos en el semestre, no puedo evitar que mis ojos se cierren, me mata de aburrimiento una excusa. La gente que quiere progresar hace las cosas y ya. Ayer, de hecho, tuve una alumna que no entregó nada en todo el semestre y se presentó lista para pasar toda la materia en una hora. Considerando que los trabajos se los copiaba a los chicos frente a mis narices de forma descarada porque es bonita y le pasan todo, le dije que no le iba a aceptar los trabajos copiados, que los tenía que hacer frente a mí para poder acreditar. Nunca me habían visto con tanto odio… bueno… sí. Jajaja. La princesa esperaba que la abrazara y la felicitara y le pusiera 10 por hacerme el favor de copiar los trabajos como si eso tuviera un mérito, ¿Ese es el futuro de mi país?

Entonces, hermanos, hermanas, dejemos de perder nuestro tiempo en estupideces y en inventar excusas y hagamos algo, los estudios no se hacen solos, la casa no se limpia sola y el dinero no llega solo. Hay que trabajar duro y sacrificar, se supone que la recompensa que tenemos al final vale la pena, al menos es la promesa que me hicieron mis padres. Levantémonos de nuestros traseros y hagamos algo al respecto, cambiemos los aspectos de nuestra vida que no nos gustan y avancemos hacia el futuro, ¡seamos imparables!

Y ustedes, hermanas, hermanos, ¿qué piensan? Compartan… si se atreven.

Saludos afectuosos.

Mostro.

claricelecter@hotmail.com


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