#HablemosDeGénero: No me visto como mujer… Simplemente me visto

Temporada navideña y el escenario es ideal: Armonía en las calles, música navideña en el radio (si aún escuchas el radio, si no en spotify también son la mayor sugerencia), los centros comerciales a reventar y ah… ¡Las posadas! Todo es alegría hasta que tú, la oveja queer de la familia baja y recibes la mirada de tu madre, padre o hasta hermanx mayor seguido de un “¿Así te vas a ir?”. El silencio es incómodo. Inmediatamente después empiezan los comentarios hirientes; “Esa ropa es de mujer”; “Ya necesitas un corte de cabello”; “¿Por qué no eres más femenina?”; “¿Eso que traes es maquillaje?”; “Vamos con mi familia. Ten más respeto”. Estamos ante un problema que necesita que #HablemosDeGénero. Vamos a discutirlo.

Vivimos una época en la que decimos ser un país libre, pero no puedes jugar con los bordes de lo femenino y masculino porque empiezan las miradas y los juicios.

De entrada… ¿Quién decide lo que es femenino y lo que es masculino? Todo son construcciones sociales según la cultura del lugar en cuestión (pero igual de ridículas en muchos casos) y todas coinciden en que un hombre debe verse de cierta forma y una mujer de cierta otra. Desgastante. No podemos hacer nada contra la biología que decide dividir a las especies en machos y hembras por sexo biológico, pero, ¿Por qué el género también debe ser binario? Y hablo de binario en el sentido de que caiga hasta en algo tan banal como la ropa que usamos. Es muy fácil dejar a las personas que se expresen a través de la ropa, lo insultante es cuando esa expresión está limitada por los estereotipos de masculino y femenino. ¿Lo has pensado?

Vivimos una época en la que decimos ser un país libre, pero no puedes jugar con los bordes de lo femenino y masculino porque empiezan las miradas y los juicios. Nuestra libertad de expresión está condicionada por una construcción social cuadrada, que además no es absoluta. ¿Lo has pensado? Al final de cuentas no existe una definición real de lo que es masculino y femenino. Y cuando digo que #HablemosDeGénero me refiero a esto; ¿De qué se construye un género? No de ropa, claramente.

Creo (me encanta decirlo, en realidad) que el problema comenzó cuando a alguien se le ocurrió clasificar la ropa en “de hombre” y “de mujer”. Claro que anatómicamente somos diferentes y son siluetas diferentes, pero el problema con la ropa va más allá. Los colores, las texturas, las formas, los materiales… Nada de eso tiene que ver con los genitales ni son exclusivos para anatomías masculinas o femeninas. ¿Por qué se relacionan con “de hombre” o “de mujer”, entonces? Deberíamos comenzar con naturalizar los hombros anchos en mujeres, o las camisetas largas en hombres. Separar la idea de que la ropa define tu identidad de género; sí define una identidad, pero una aún más importante que es tu identidad individual: Esa que te define como individuo y te hace ser tú.

Y cuando digo que #HablemosDeGénero me refiero a esto; ¿De qué se construye un género? No de ropa, claramente.

En esta temporada navideña, y en todo el próximo año, atrévete a vestirte como quieres y a ser tú mismo. No uses la ropa para expresar tu género; ve más allá. Utiliza tu modo de vestir para representarte a ti mismx y expresa una identidad única: Tu propia identidad.

Puedes leer más sobre la moda genderless en el futuro de la moda aquí.


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