El sexo es mi arma

 Mostro Vacci

Soy patético. Me gusta la idea de tener una pareja conmigo, para abrazar y proteger, que incluya todos los beneficios, derechos y obligaciones, sin embargo, no estoy dispuesto a buscarlo en verdad. A la primera señal de drama salgo corriendo como si me hubieran echado agua caliente en la espalda.

Me gusta conocer gente, no soy un completo ermitaño. Sin embargo, hay algo que hago cuando una persona en realidad no me llama la atención. Uso el sexo como un arma para alejarlos, ya que sé perfectamente que una vez que obtengo lo que quiero a la primera, ya no los contacto, y como sé que es lo que ellos andan buscando en muchos casos, simplemente me dejan ir.

El problema es cuando alguien en realidad me interesa, ahí es donde entra la controversia. Normalmente en esos casos, soy más reservado con el sexo. Soy respetuoso y trato de darles su lugar. Me muestro cariñoso y protector y pongo en claro que me interesa conocer más a esa persona a ver si sale algo. Eso es como la kriptonita para cualquier hombre que conozco porque tienden a desaparecer una vez que muestro el más ligero interés, ya sea que me hacen saber que no les intereso de esa manera o que me digan que soy aburrido porque no me pongo en posición al momento de conocerlos.

Curiosamente a las personas que les llamo la atención son a las drama queens. A los que menos me agradan. Quieren hacerme escándalos en público o reclamarme cosas que ni al caso como que por qué salí a comer con mi mamá y no los llevé para presentarlos como el amor de mi vida cuando sólo hemos salido una vez, ¿es en serio?

Entonces, ¿dónde está el balance? Si suelto en la primera cita soy un ramero y no tengo potencial de novio porque es obvio que me ando acostando con todo lo que se mueve, y si no lo hago, soy un mojgato, una monja. Sor Mostro Vacci De la Cruz, ¿quién los entiende? Digo, una mamada no se le niega a nadie, pero a veces uno no anda de humor, pues.

A veces me siento como Sam Smith en esa canción rogona y arrastrada “Stay with me”, acostándome con alguien y luego rogándole que se quede en la cama conmigo para no sentirme solo. Es una realidad fea, pero prefiero ser honesto y compartirlo con ustedes que hacerme tonto y fingir.

Y eso de los fuck buddies o amigos con derechos es otro carrousel de complicaciones que me revuelve. Se supone que esos son para quitarse las ganas, pero siempre pasa lo mismo, empiezan a desarrollar sentimientos y complican todo cuando empiezan a sentir celos. Todo se va al diablo después de eso. Al parecer es demasiado complicado el hecho de tener unos encuentros sin complicaciones, explicaciones o exclusividad porque obviamente ellos quieren echarse a quien quieren pero no quieren que tú hagas lo mismo. Hablando de la hipocresía total.

Honestamente no entiendo cómo voy a encontrar al amor de mi vida. Veo que las opciones son estar con alguien que detesto, soportando dramas y berrinches con tal de estar con alguien, rogarle a mi ex que vuelva conmigo aunque no quiero estar con él o quedarme solo y vivir mi monjez con plenitud. Las opciones son deprimentes. Me dice una amiga que soy demasiado exigente, que busco algo que no existe. Yo sólo quiero alguien que me abrace y que me quiera, ¿en realidad es tanto pedir?

En fin. Al parecer el hombre perfecto que busco está buscando un hombre perfecto para él. Jajaja. No espero encontrar a un adonis o a una persona que no tenga defectos, pero que de perdida no tenga delirios de actriz de telenovela barata. Ya tuve suficiente drama y problemas en mi vida como para buscar más. Si toda la vida tuve que pelear y defenderme y justificarme y dar explicaciones, no veo por qué tengo que seguirlo haciendo ya de adulto y menos en mi propia casa, ¡es el colmo!

Y lo peor de todo: la gente que me ve con lástima porque soy soltero. Wow. El hecho de que me respeto lo suficiente para no estar con cualquier idiota con tal de no estar solo me hace un candidato para lástimas ajenas. A veces veo a gente que vive con gente que odia con tal de decir que tiene marido. Paso. Mejor yo solito. Al final de cuentas tengo manos. No siento que debo agarrar al primer tipo que se me atraviesa para llenar un hueco. Me quiero más que eso. No por eso quiere decir que llego a mi departamento a sentarme a llorar en un rincón. Está bien, a veces me agarra la soledad, pero no es para tanto.

Eso de pensar que “un hombre que respira es un buen hombre” se me hace una estupidez. Hay gente que me atrae y gente que no. Es normal. Hay cosas que me llaman la atención como la inteligencia o la habilidad para expresarte, un poco de talento artístico no le quita méritos a nadie. Si eres gordo, mejor para mí, entonces, ¿dónde están? Ya estoy empezando a creer que se esconden de mí.

Y para acabarla de fregar, los hombres que conozco con esas características tienen el descaro de ser heterosexuales. Y lo peor de todo es que están seguros de su sexualidad, ¡así no se puede trabajar! Tienden a sentirse tan cómodos con mi presencia que me dan ganas de golpearlos, ¿cómo se atreven a estar bien definidos? Y para cerrar con broche de oro, generalmente tienen novias arpías que los tratan como si fueran lo peor. Mhm.

Definitivamente las ironías de la vida no dejan de sorprenderme. Tenía la esperanza de que cuando fuera adulto se me hiciera más fácil comprender tantas cosas, veo que no. Ya viejo y aún sigo sacudiendo la cabeza en mi eterna confusión. Lo más chistoso es que trabajando y estudiando el comportamiento humano aún no me ha ayudado a nadar libremente por el vasto pozo de la mente humana. Hay recovecos que definitivamente faltan por explorar. Eso me suena a reto.

Por el momento, seguiré cantando mi canción rogona y esperando que uno de los personajes con los que me tope resulte tener cerebro, ya veremos qué pasa.

Compartan… si se atreven.

Saludos afectuosos.

Mostro.

claricelecter@hotmail.com


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