Enamórate del tipo indicado

Spiceguns

Muchos de nosotros soñamos con enamorarnos con el príncipe o princesa azul, el tipo de persona que nos entrega todo y que nos hace felices por el resto de nuestra vida. Sin embargo, les tengo que decir que esa fantasía de Disney no existe. La verdad es más dura, más dolorosa y llena de celos.

Hay que ser honestos, nosotros en la comunidad Gay y entiéndase en la gama más amplia de lo que se significa, no somos muy reconocidos por tener las relaciones más largas, más sanas y más normales del mundo. Y por normales no me refiero a heterosexuales, sino a una relación duradera y persistente. Las películas de Hollywood y muchas independientes nos han vendido dos relaciones Gay. Por un lado, están las cómicas sacadas de imaginaciones muy poco creativas en donde todo sale bien y por otro las dramáticas en las que nada sale bien. Todo eso mis lectores, está mal.

Y les tengo que decir, que yo siempre busque esa relación en la que todo era romántico, en la que nos agarrábamos de la mano en la calle, en la que teníamos sexo diario y además de la mejor calidad posible. Sin embargo y para sus expectativas les tengo que decir que eso no ocurre.

Estar como dos individuos del mismo sexo en una relación no dista mucho de lo que pasa en las relaciones heterosexuales. Si, los homosexuales no viven felices para siempre, si existen engaños y mentiras y desilusiones. Sin embargo, cuando encuentras a esa persona que te completa, no hay nada comparable.

Y les puedo decir que no soy gurú ni experto en relaciones, pero desde hace casi dos años vivo una relación que me ha agobiado, que me ha cansado, decepcionado, encelado y hecho cuestionar mi existencia. Aun así, es lo mejor que tengo en la vida y les explico.

En mi experiencia, estar en una relación duradera se puede resumir en el estar dispuesto a ver a esa persona al despertar. Si, tiene mal aliento y se hecho gases mientras dormías. Si esa persona te saca de sitio y prefiere jugar videojuegos a estar acostado acurrucado.

Sin embargo, esa es la persona con la que creces, la persona que está contigo en todas las circunstancias, la persona con la que no tienes sexo apasionado todas las veces, pero con la que experimentas, con la que piensas tener un futuro y con la que te vez viviendo en un futuro, a veces no es por siempre, pero es lo planeado.

Y es que amar a una persona es amar todo lo malo que tiene que ver, todas las decepciones, las glorias, los hijos de dos y cuatro patas, el llegar a casa después de un día difícil de trabajo y poder quejarte. El ser y querer el príncipe ideal es el saber que esa persona hace popo, que le salen espinillas y que tienes que lidiar con su mal carácter.

El encontrar el amor duele, frustra, odia y nos hace alejarnos del mundo por que le queremos mentar la madre a todos. Pero al final del día, el encontrar al príncipe azul es encontrar a esa persona con la que Nunca y Siempre te sientes a gusto de ser tú.

Y si eres de esas personas que la piensan, que dudan de enamorarse y que creen que la vida se acaba y empieza en el antro, no me queda más que decir… honney u are wrong.


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