ACCIÓN/CAOS. El principio de incertidumbre

 PONYBOY

El principio de incertidumbre tiene profundas implicaciones sobre el modo que vemos el mundo. Hay que prepararse para nuestro mundo incierto y esperar lo inesperado. Y siendo que las realidades sólo son probabilidades que pueden hacerse realidades según la voluntad de los actores, todo es posible.

La percepción de una realidad, como insuperable, nos lleva a desparramarnos en ella dejando de lado la conciencia del movimiento, ese que permite salir de las fronteras de la percepción cotidiana.

Principios de 2017, el mundo se sumerge en la incertidumbre por el error, ignorancia o estupidez, del caso D. Trump. ¿Y ahora, qué? ¿Qué hacer?

 

Lanzamos tlacuaches queriendo agredir al otro. Revisamos capítulo tras capítulo los Simpsons. Un ojo a Moni vidente. Replantearse a Nostradamus. Bucear en Nana Calistar. El horóscopo negro. En fin, los sistemas oraculares no bastan, ni otras ciencias de las anticipaciones. ¿Nos dirigimos hacia el Apocalipsis, el Armagedón quizá? ¿Qué nos espera a los mexicanos? ¿A los macehuales? ¿A los ciudadanos de a pie?

Incertidumbre. Corría el 1 de febrero de 1976 cuando Werner Karl Heisenberg, físico alemán, murió. Un año antes de que yo naciera (ni saquen cuentas traidores). Mente brillante, conocido por formular el principio de incertidumbre y galardonado con el Premio Nobel de Física en 1932. Este principio ejerció una profunda influencia en la física y en la filosofía del siglo XX. ¿A qué se refiere la incertidumbre para nosotros?

La incertidumbre no es otra cosa que la convicción de que la realidad no es previsible. Lo que nos orilla, en consecuencia, a concluir que sólo pueden ofrecerse conjeturas.

Conjeturas porque ¿quién puede ver el futuro?

Las criaturas sublunares sólo podemos aferrarnos a lo que está sucediendo e ir más allá del presente causa ansiedad.

El futuro que no conocemos alimenta nuestra ansiedad, el monstruo de mil cabezas, porque lo conocido nos proporciona seguridad. Y ¿quién puede atrapar el agua con las manos? No queda más que incertidumbre.

Si se me concediera el poder de la profecía. Con la conciencia elevada y mi conocimiento aumentado, tengo el poder para entrar a un nuevo estado de cosas y de transformación.

Pero ¿acaso no el trabajo transforma? ¿Acaso no 365 días de trabajo no dan 365 días de ganancia? ¿Acaso no, cuando dos planetas chocan llueven estrellas?

¿De qué me sirve saber el futuro si aún no paladeo el fugaz y extático presente?

¿De qué me sirve la macroeconomía si el egoísmo me ata las manos?

Cuando colapso y me paralizo por el agua que entra en el barco no puedo coger un balde para sacarla.

Lo que llamamos realidad se hace rígida por la forma en que la pensamos.

Pensar y alimentar nuestra mente con cosas positivas y trabajar por nuestros sueños podrían ser una manera más plena de vivir y de enfrentar la realidad.

Sean felices a pesar de todo.


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