Nostalgia y arrebato deja exposición `Las fabulosas´

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Sábado tres de diciembre. Raúl y yo hacemos fila para la inauguración de “Las Fabulosas” esto en Lomas de Sotelo, Estado de México, en el Foto Museo Cuatro Caminos. Estoy entusiasmado, mi primera idea fue entrevistar a Lyn May. Además es nuestro primer evento, nuestra primera aparición en público juntos.

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Hacemos línea para poder entrar. Brenda nos registra y nos reparte una cortesía, que cambiaremos por un par de cervezas nacionales y una bolsa de palomitas.

Antonio Caballero, Jesús Magaña y Juan Ponce retrataron a las hermosas Vedettes que dan nombre a esta exposición.

Recuerdos perdidos de la escena del cabaret en México ahogada ahora por los locales de Table dance.

Discuto con Raúl esto después de cuatro cervezas. Eso de sentir una gran atracción por los lugares abandonados, por ruinas que el paso del tiempo deja tan solo un rastro efímero de aquello que fueran otrora.

— Es que yo hago Antropología de la decadencia. Sino este evento no tendría ningún propósito.

Le aseguro queriendo hallar algún punto de encuentro. Y parece que resultó. Terminamos teniendo sexo por la noche. No sé por qué exactamente la humanidad siente esa atracción. Ni por qué puede ser bella. Incluso entregarse a otra persona y restregar sus cuerpos puede o no ser decadente. Por lo pronto intercambiar fluidos y bacterias así lo presenta.

Mi padre, que ya es mayor, habla en pasado y el se da cuenta. Del paso del tiempo quiero decir.

— Estoy en la-edad-del-mono se ríe conmigo. “Yo fui, yo hice, yo estuve, yo conocí, yo logré”. Cuando eres viejo sólo te queda eso, recuerdos.

¿Mi padre estuvo en algún cabaret? No lo sé. Lo que veo es que sus historias a mis ojos pueden ser decadentes y a la par son bellas, porque son de alguien que amo y porque las vivió y porque una vez ocurrieron y jamás volverán a ser vividas. Así las vedettes.

El cabaret, o el table dace, o las vedettes o las bailarinas nos parecen bellos porque representan un poco nuestra propia decadencia. Son una imagen de la fugacidad de la vida. Como esos edificios, han estado llenos de vida, han encerrado historias, sexo, risas, vicios, llantos, amores, fornicios.

El irremediable y doloroso paso del tiempo nos ha erosionado hasta convertirnos en piezas de un cacharro, con muchas historias autónomas y temporales, aisladas y únicas que pocos recordarán en los años venideros.

No somos sino la caricatura con la que jugarán nuestros nietos, si los tenemos (Raúl no quiere tener hijos), o el historiador o el adolescente cazador de tendencias antiguas o el revival.

Wanda Seux, Rossy Mendoza y La princesa Yamal suben al escenario. Bailando, enfundadas en llamativos vestidos rojos. Música en vivo, retrotrae la fiebre de la música tropical, especialmente el danzón, el bolero, la rumba, el mambo y un poco tiempo después el chachachá, gracias a las películas denominadas cine de Rumberas de la época de oro del cine mexicano.

Sólo que ahora están las protagonistas de la exposición. “Las fabulosas”. Protagonistas además del documental hermano de esta muestra fotográfica, me refiero a “Bellas de Noche”. El público ensordece el espacio. El ruido, el baile, el alcohol.

A Raúl no le gusta que beba gota de alcohol. Y yo es que no puedo sino ser decadente de vez en vez. Lyn May no vino, aún así me quedo revisando las piezas, esas por la que Raúl sintió celos.

Un tumulto recorre con ellas, las fabulosas, el reguero de fotografías y por un momento se disparan los flashes para iluminar los selfies. Para atrapar, si esto es posible, el brillo de estas estrellas de la noche que no quieren extinguirse, ni lo harán.

Ponyboy


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