Año nuevo ¿Vida nueva?

Martín Sánchez   

Dicen que año nuevo vida nueva o algo se debe estrenar en esta época del año, porque ya es costumbre irle bajando al ritmo conforme va avanzando el año, ósea que para diciembre ya solo pensamos en descansar o en la fiesta dependiendo de la situación de cada quien, pero por qué esperar hasta esa fecha para hacer propósitos y “empezar” a hacer algo, también dicen que nunca es tarde o temprano para empezar, ya sea un propósito, cambiar de trabajo, salir de esa relación enfermiza o dejar otra vez la casa de tus padres para empezar una aventura más.

¿Quién dijo que enero es el mejor mes para empezar con tus proyectos o propósitos? La costumbre, nuestra cultura occidental quizás; la vida y la kabbalah me han enseñado que nunca es tarde o temprano para empezar hacer algo, ya sea personal o profesional, que el tiempo es relativo, es una ilusión ¡Es real! Piénsenlo, el hecho de esperar a cierta fecha nos hace aplazar eso que querernos o debemos hacer, en mi caso muy particular, les cuento, salir de la casa de mis padres, sí, ya vivo solo otra vez, bueno con una amiga, ahorita el horno no está para bollos, además denme chance, sigo procesando ese cambio que hice en mi vida.

Ya saben que no tenía problema en vivir con mis padres, lo cual tuve que hacer después de la aparatosa ruptura con el ex, que tampoco nunca tuve problema en ingeniármelas para meter hombres a la casa de mis padres, obvio solo se usaba mi cama, el punto es que siempre supe que mi estancia con ellos no sería permanente, una vez que sales al mundo y empiezas a vivir tu vida, tú ser interior reclama tener su espacio, su tiempo para poder andar en piyama todo el día si así se te antoja, aunque estaba muy contento viviendo otra vez con mi familia, algo no estaba del todo bien, es decir yo no estaba bien, estaba estancado, tanto laboral como emocionalmente, incluso mi cuerpo me estaba reclamando ya el estar inmóvil por tanto tiempo, el sedentarismo con el que vivía estaba afectando negativamente muchos aspectos mi vida, en especial mi salud, al grado de enfermarme todo el tiempo.

Cuando vi comprometida mi salud (cabe mencionar que detesto ir al doctor, detesto tomar medicinas) me vi forzado a escuchar mi cuerpo, a relajarme, a darme cuenta que necesitaba hacer algo por mí, pero sobre todo a tener paciencia, porque entre tanto antibiótico que estaba tomando iba a acabar con mi organismo, así que lo primero que hice fue admitir que el trabajo que tenía (tenía del tiempo ya renuncié) no me satisfacía ya, de hecho la mercadotecnia ya no era tanto lo mío, no en la forma en la que la estaba trabajando, es decir para beneficiar a alguien más y no a mí. Por otro lado la fotografía siempre había sido una pasión oculta, casi un gusto culposo, pero no fue hasta ese momento en que puse sobre la mesa mis cartas, cuando me sinceré conmigo mismo que decidí hacer algo y no corría el mes de enero.

Mientras aún estaba en la agencia, empecé a tomar un curso de fotografía avanzada para actualizarme, empecé a cotizar cámaras hasta que pude adquirir una, por supuesto empecé a promocionarme, haciéndole las fotos a mis conocidos en sus fiestas familiares por un pago simbólico, aproveché el hecho de tener un diseñador gráfico a la mano para que me hiciera mi logo, por lo cual pagué, no soy de andarle regateando a los compañeros profesionistas, por supuesto mandé hacer unas tarjetas de presentación y cuando menos los esperaba ya estaba teniendo más trabajo como fotógrafo, mis fines de semana libres empezaron a ser más escasos. Después de mucho tiempo me empecé a sentirme vivo otra vez, estaba conociendo gente, haciendo una actividad que me daba algo de dinero extra y que disfrutaba enormemente, fue cuando supe que era hora de dejar la agencia y aventarme al ruedo por completo, así que le notifiqué a mi jefe que había tomado la decisión de renunciar, le tomó por sorpresa, pero después de escuchar mis razones entendió que era mejor hacerlo ahora antes de empezar a ver comprometido mi desempeño y la relación laboral.

Mientras hacía mi entrada triunfal a la fotografía, planeaba la mudanza a lo que sería mi nuevo hogar, al reencontrarme en una fiesta con una vieja amiga, es real que cuando de verdad tienes las ganas de hacer las cosas, el universo, dios, como quieran llamarle, conspiran para que se logre, pensaran, qué loco deja un trabajo estable y la casa de sus padres para salirse a rentar, pues yo lo hice. Con mi familia ya había tenido platicas sobre la inminente mudanza, a lo cual creo yo, se estaban haciendo a la idea, porque no había fecha tentativa, debo reconocer que me dolió dejar a mi hermana el día que sucedió, lloramos abrazados cuando me llevaron al depa de mi amiga, yo seguí llorando toda esa primera noche que pase en mi nuevo hogar, tenía miedo, empezaba a extrañar a mi familia, estaba aterrado, pero en mi mente siempre estuvo esa voz que me decía y me sigue diciendo: sigue Marcelo, sigue.

Evidentemente vivir de mi pasión por la fotografía aún no era cosa fácil, aún no era tan rentable, aunque mi amiga me había ofrecido su ayuda incondicional en cuanto a la renta, yo no podía darme el lujo de aceptarla, sería como dudar de mí y esta confianza en mí mismo que estaba disfrutando otra vez, no pensaba soltarla, así que me di a la tarea de buscar un trabajo de medio tiempo para tener una entrada de dinero fijo mientras mi pasión me permitiera vivir a mi gusto, por supuesto no iba tomar cualquier trabajo, porque estaría retrocediendo en el camino que ya tenía avanzado, les digo, en otro evento, conocí a la dueña de una galería quien me ofreció trabajo, de medio tiempo por supuesto, con sueldo fijo más comisión por lo que vendiera en la galería, me pareció fascinante ya que dicho trabajo me ayudaría para nutrir mi pasión fotográfica.

Les estoy pasando la versión resumida, pero créanme no ha sido fácil, el estar en constante tira y afloja con tu subconsciente, con el ego, los miedos, sobre todo en los momentos en los que las cuestiones económicas te hacen pensar que has cometido el peor de los errores al haber actuado de tal manera, al haber sido aventado, la confianza y la certeza de saber que las cosas saldrán a flote y que de alguna manera saldrá el dinero para solventar tus gastos y tus gustitos es esencial cuando retomas el control de tu vida y dejas de vivir en piloto automático, por supuesto debes hacer tu parte del trabajo, porque las cosas así funcionan, no quiero sonar a libro de superación personal, pero así es, se los comparto porque les tengo confianza 😉

A la fecha no me arrepiento de la decisión que tomé esa noche de octubre, cuando esa luna preciosa me dio la inspiración para hacer todo lo que he hecho hasta este momento, de lo cual me siento muy orgulloso, es por eso que insisto, no esperen al termino/inicio de año para empezar a generar cambios en sus vidas (aquí va el choro mareador motivacional tipo libro de superación) no se esperen a que su cuerpo les grite que tienen que hacer algo, dejen el piloto automático y empiecen a tomar el control, les juro que no va ser fácil, pero es peor estar atorados en relaciones, trabajos, vidas que no están disfrutando, no dejen de pedirle más a la vida como cantara mi Ricky Martin, porque vale mucho la pena dejar la zona de confort, bueno si de plano ya están muy instalados en ella, pues ya qué diablos, ustedes se lo pierden.

Los invito a analizar en todo momento su vida, no sólo a finales de cada año, ese ejercicio hay que hacerlo periódicamente, porque esto no se acaba hasta que nos están echando la tierra en el panteón, mientras hay una vida que vivir y es mejor hacerlo intensamente con todo lo que implica, créanme es toda una experiencia. Sean felices y sean diversos.

Marcelo 😉

Texto extraído del Blog Benditos 30´s El diario de Marcelo síguelo en sus redes sociales.


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