La homosexualidad desde lo legal

James Graham

El abogado James Graham nos habla de la Homosexualidad desde lo Legal.

 

Como abogado de negocios no estoy a primera vista muy involucrado en las cuestiones de derechos humanos y la no-discriminación. Sin embargo, me tocó muchas veces litigar tales cuestiones, en particular con clientes que forman parte de la comunidad LGBT; como por ejemplo, el derecho de un empresario concubino de más de 10 años a la sucesión de su pareja sentimental. También me sorprendió como europeo que hay unos empresarios que no quieren hacer negocios con gente de esta comunidad; tampoco faltan los abogados que no quieren atender a tales clientes en violación de la ética profesional.

Esa actitud se refleja al 100% en la postura del Gobernador del Estado de Nuevo León invitando a todos aquellos no-heterosexuales a irse a casar en otro lugar afuera del Estado, es una postura totalmente despectiva del Estado de Derecho, eso debido al principio de la Supremacía constitucional. La constitución federal es superior a cualquier constitución local, legislación federal o local. Desde el momento que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que:

  • El fin del matrimonio no es la procreación;
  • El matrimonio no necesariamente tiene que ser entre hombre y mujer;
  • El concubinaje no necesariamente tiene que ser entre hombre y mujer;
  • Las parejas homosexuales pueden adoptar;

Todo lo anterior en virtud de los derechos humanos a la igualdad, a la no-discriminación, a la vida privada, a la familia y al libre desarrollo de la personalidad, derechos que ninguna constitución o legislación local pueden cambiar.

Si con lo anterior, los principios de igualdad ya están, falta la implementación práctica de ellos, como por ejemplo la extensión del seguro social o del contrato de arrendamiento a la pareja gay; la aceptación de la pajera homosexual como el next of kin, quiere decir él/ella quien tiene la facultad de tomar las decisiones médicas graves para su pareja inconsciente. En otro registro, y menos dramático, aún no es muy claro si las millas de las líneas aéreas pueden entrar en el plan “familia” para las parejas del mismo sexo.

En materia laboral, también es de esperar múltiples problemas, como por ejemplo el rechazo de una universidad católica de contratar personas gays. De manera general, todos los establecimientos, escuelas, patrones, etc. no pueden prever la no-admisión de personas gays, o niños con papas del mismo sexo; sin embargo, no cabe duda que esos casos sí se presentarán en el futuro. Es también importante recordar, que la discriminación inversa tampoco tiene que ser tolerada, quiere decir la no-admisión de personas heterosexuales.

El punto quizá más delicado a implementar es la concepción que la violencia familiar también se presta en contra de hombres. Cuando me tocó hacer el proyecto de ley para la protección de las víctimas en el Estado, casi todos los representantes de la Procuraduría y de los juzgados penales consideraron que sólo las mujeres se deben beneficiar de la protección de la ley, porque “al hombre no le pasa nada”. Obviamente, tal actitud no sólo es triste, sino que, insisto, va en contra del principio constitucional de igualdad.

 A final de cuentas, no es tanto la ley, sino la educación que permitirá una verdadera igualdad entre todos los ciudadanos mexicanos, sin importar su sexualidad, su religión, su raza, o de manera genérica la que la distingue de los demás. Somos todos solamente “personas”. Punto.

James Graham es originario de Luxemburgo, abogado por la Universidad de Paris, abogado en México desde hace 20 años y socio de 3CT.


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