El sexo ha muerto. El ligoteo fracasa aquí y en China.

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Ligoteo. Sí. Ese intento de establecer relaciones amorosas y sexuales ha muerto. He nacido en esa época que Zygmunt Bauman bautizó como modernidad líquida. Los encuentros amorosos y sexuales son leves, breves y fugaces y se diluyen como el agua en nuestras manos. Es más, las nuevas generaciones han visto en el sexo algo tan estúpido y chocante. Ya no toleramos nada que dure. Nada. Incluso el sexo que era para los humanos la parte más fugaz de sus relaciones ha muerto.

ADVERTENCIA: ¡Alto contenido de realidad!

 Ligoteo 1

Nadie pudo expresar mejor este Apocalipsis de lo instantáneo y fugaz que Paul Valéry cuando expresó:

“La interrupción, la incoherencia, la sorpresa son las condiciones habituales de nuestra vida. Se han convertido incluso en necesidades reales para muchas personas, cuyas mentes sólo se alimentan de cambios súbitos. Ligoteo 2Y de estímulos permanentemente renovados. Ya no toleramos nada que dure. Ya no sabemos cómo hacer para lograr que el aburrimiento dé fruto.”

Y lo cierto es que la instantaneidad no sólo implica una satisfacción inmediata, en el aquí y el ahora. Sino que también propicia la desaparición inmediata del interés.

Ligoteo 3

El ligoteo fracasa aquí y en China. Pero quise decir el ligoteo fracasa aquí y en España (memorias de un viaje) porque seguimos comportándonos como bestias.

Somos esos pequeños hombres rapaces. Monos que se largan en un segundo al no encontrar lo que desean, lo que sus egos desean.

Ligoteo 4

¿Porque cuál es el propósito del ligoteo sino nunca llega a concluirse, cuál es el deseo del hombre de esta época?

Ya no existe más el joto que corría las cortinas, que entreveía las calles y con los transeúntes se inspiraba para calentar su sexo. Dejaron de abrirse los cines abarrotados donde se exhibían películas para adultos.

Ligoteo 5

Las cantinas cuya plusvalía llenaba las arcas de aquellos jotos capitalistas para cachondear y emborrachar adolescentes se han extinguido.

Las mariquitas viejas se guardan entre paredes forradas de papel tapiz, también extinto, y queman sus casas con revistas de hombres desnudos con grandes bigotes y minishorts. 

Ligoteo 6

El mejor testigo de este mal llamado ligoteo fue Grindr. ¿Acaso podemos construir nuevas relaciones? ¿Será que esto no es más que el ocaso, la decadencia de este tipo de vínculos?

¿O es que que debo correr para subir mi foto más kinky y buscar entre la vorágine de miembros uno muy mono que me acaricie lentamente, apenas si me roce con la suavidad de una pluma y que me haga venir hasta quedar seco?

Resulta difícil recordar y más aún entender cómo es que siglos atrás me encontraba escribiendo cartas en un trozo de papel. Cartas que hablaban de amor. Del cuerpo de los ángeles, del alma de un hombre casado al que buscaba para que me besará el fifí toda la noche.

Ahora que el sexo ha muerto, entre los cadáveres nos resta hallar un poco de tiempo, esperanza o empatía con el otro.

Con ese otro que nunca podrá vernos cara a cara y del que no podemos sacar más que una fotografía de sus órganos o el número de un teléfono que no contesta.

Ponyboy


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