discriminacion en Monterrey

Un caso más de discriminación en Monterrey

Testimonio Anónimo

El día del sábado 20 de Agosto en un bar ubicado en San Pedro Garza García en la Ciudad de Monterrey. Sufrí un incidente de discriminación por parte de los guardias así como el gerente del lugar. Llegaron a mi mesa en la cual estaba yo con tres amigas más y pusieron la cuenta sobre la mesa.

Nosotros preguntamos que si ¿ya estaba por cerrar el lugar? El guardia de forma prepotente y de manera muy grosera dijo:

– “No ustedes tienene que irse ya del lugar”

Lo peor de esto, aunado de hacernos sentir mal y agredirnos de forma indirecta y directa, fue el daño psicológico posterior.

Al preguntar la razón, el guardia empezó a inventar que mi amiga había intentado golpear a la señora que cuidaba el baño. Lo cual fue una mentira, ya que siempre como todas las mujeres vamos acompañadas al baño y en ningún momento mi amiga ofendió, habló mal y mucho menos asaltó físicamente. Yo siendo testigo.

Al preguntarle por qué decía eso, comenzó a jalarnos y decir : “Se tienen que ir inmediatamente” Parecía que necesitaba sacarnos del lugar a toda costa.

Entonces, mi reacción fue ir a buscar al gerente del lugar, ya que al inicio, él se había mostrado muy amable con nosotros cuando llegamos.

Me lleve una sorpresa al encontrarlo en un estado no muy agradable, y cuando intenté decirle lo que sucedía con el guardia, se prendió y comenzó a tronar los dedos. (No sé si por borracho o por lucirse ya que había amigos de él en la mesa donde se encontraba). Le comenté que si sabía que a éstas alturas, estando en el año 2016, cometer actos discriminativos contra un ser humano era un delito y era algo sumamente fuerte que violentaba la integridad, la moral y los sentimientos de los seres humanos.

Le dije que era más perjudicial para ellos, debido a que eran un negocio dedicado a los clientes.

Al momento de mencionar la palabara (perjuidicar) la persona se encendido y comenzó a preguntarme de forma muy alterada ¿Es una amenaza? “A mí nadie me amenaza” Dijo de forma altanera y tronó los dedos para traer a dos guardias.

Esta parte me pone sumamente triste e impotente por dos razones:

La primera, por la forma de proceder de jalonearme cuando me doblaban la altura y el asalto físico nunca es la solución. Segunda la forma de humillación pública no es aceptable, aunque se sintieran con el derecho por ser el gerente del establecimiento.

Yo comencé a pedir que me dejaran avisarle a mis amigas para irnos e ir por mi bolsa y mis pertenencias. Los guardias simplemente no me permitieron el acceso y me dijeron:

“No, que tus amigas te las den después” y me aventaron del lugar (Literalmente) como trapo.

Mi rabia e impotencia fue demasiada, los ojos se me nublaron y mi corazón se sintió destrozado.

Nadie desde que tengo 14 años y me declaré homosexual, me había violentado, agredido y/o insultado por ser diferente. Nunca nadie me trató diferente y eso porque NO soy diferente.

Soy un ser humano igual que todos y merezco el mismo trato y respeto que todos los demás.

Al estar afuera, y reconozco que sí me excedí en mi reacción, tomé lo primero que vi y lo aventé (Sin intenciones de agredir o generar un daño) y por accidente rompí un pedazo de la puerta de la entrada. Cosa que hasta la fecha no me siento arrepentida sinceramente, porque el reparo para con ellos es monetario, pero a nosotros con dinero no nos pueden reparar el daño psicológico/físico al que fuimos sometidas.

NADIE absolutamente NADIE tiene el derecho de tratarte como si fueras un microbio apestado y menos violentarte de forma física.

Sumado a eso, a mi amiga la sacaron cargando del lugar dejándole moretones, donde los guardias abusivos se pasaron de la raya.
Mi amiga que no es de Monterrey no entendía que sucedía y ella pedía hablar con la señora de servicio para aclarar la situación. (Todavía dejó propina porque no entendió que sucedía hasta que la aventaron del lugar también)

Estando afuera, la versión fue cambiada y un guardia empezó a gritar nuevamente de forma pública: “Te sacamos porque le estabas tirando la onda a la esposa del dueño”

Cosa que es sumamente inaceptable ya que No hablamos con nadie y no por el hecho de ser lesbianas queremos ligarnos a todas las mujeres. ¿Quien era la esposa del dueño? ¿Quien era el dueño? Hasta el momento no sabemos quien sea el dueño y su esposa tampoco.

Al preguntarles que por qué nos hacían eso al final el guardia dijo:

“Pues estaban muy juntas, y adentro del baño”. Amigo claro que estamos juntas, veníamos juntas. Todas las mujeres van juntas al baño es una costumbre. ¿Donde está el problema?

Para ese momento el guardia amenazó con llamar a la policía si no nos ibamos del lugar. Yo sin deber ni temer le dije “háblale por favor, de verdad quiero yo también mostrar mis moretones y decir todo lo que nos dijiste e hiciste”

Al llegar dos oficiales (Hombre y Mujer) de los cuales estoy sumamente agradecida y orgullosa nos defendieron a nosotros y siendo honesta, sin ofender, es la primera vez que observo el lado humanitario de un policía. De no ser por ellos el guardia yo creo que nos hubiera violentado mucho más.

El oficial nos recomendó poner una denuncia y expresar todo lo acontecido pero al llegar al Ministerio y revisar como procedía nos dimos cuenta que era sumamente en vano, ya que como nos dijeron en la delegación:

“Esto es México, esos lugares en San Pedro lo van a seguir haciendo y corren ustedes más riesgo de que ellos manipulen la verdad, los videos y la versión de los hechos”

Es por cosas como esta que hacen que nuestra sociedad esté cada vez más podrida y vacía. Nuestra comunidad merece respeto, merece un lugar en el mundo y merecemos ser aceptados y tratados con el mismo respeto e integridad que todos los seres humanos.

Sí existimos y tenemos sentimientos y no somos trapos o basura que pueden desechar como inservibles.

No tenemos intenciones de decir nombres ni quemar gente. Ya que a diferencia de ellos, nuestro interés es meramente social y con objeto de concientizar y mover algunas mentes y corazones.

Nuestro fin es hacer un mundo mejor mediante este testimonio y esperamos que sea compartido y llegue a mucha gente.

No obrar mal en perjucio de otros. Simplemente ser más los seres humanos que eliminamos de nuestro vocabulario y vida la palabra discriminación.

Espero que el lugar recapacite y no se esperen a que algo malo vuelva a suceder para hacer el bien y lo correcto. Y que principalmente se den cuenta de que dañar y violentar a un ser humano no es la forma de vivir en sociedad.

Ahorita vivimos en tiempos donde debemos hacer el amor y nunca la guerra.

NO debemos discriminar y/o hacer distinciones de que algo o alguien es diferente.

“Cada uno de nosotros es autónomo y único, y eso nos convierte en seres humanos iguales con distintas características”

Nadie tiene el poder de dañar a otra persona. Ni físicamente, verbalmente o psicológicamente.

Espero que éste testimonio sirva para impulsar a todos aquellos seres humanos que han sufrido algo similar y les de el valor necesario y fortaleza para dejar ir todo aquello malo que intentó quebrarlos. Somos fuertes, importamos y merecemos amor, respeto e igualdad.

Nunca lo olviden. Un abrazo fuerte.


3 pensamientos en “Un caso más de discriminación en Monterrey”

  1. Se me hace prudente que nos dijeran a qué lugar de San Pedro se refieren… 1) Para evitar ir y 2) Para ponernos de acuerdo e irnos todas a loquear ahí YA!

    Un abrazo.

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