Dios no está peleado con la Diversidad Sexual

icon twitter icon_instagram Rubén Silva

Y qué más da si eres gay, lesbiana, heterosexual, bisexual o trans, la condición o preferencia sexual no puede ni debe estar peleada con la espiritualidad de una persona. No necesitas dejar de ser quien eres para trabajar tu espiritualidad.

¿Se puede ser gay y tener una vida religiosa al mismo tiempo?

Ésta pregunta me ha rondado mucho por la cabeza últimamente. He escuchado muchas cosas, que si me voy a ir al infierno, que si voy en contra de las leyes divinas, que si Dios creó a Adán y Eva no a Adán y Esteban (Seriously? ¿Eso es lo más inteligente que se les ocurre decir?).

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You can be both

Sin embargo investigando y platicando con distintas personas (agnósticas y religiosas) he llegado a la conclusión de que la fe está más tamaleada que las elecciones del 88.

Y es que por un lado, nos inculcan que Dios es Amor. Nos dicen que Dios amó tanto al mundo que mandó a su unigénito hijo a morir por nosotros en una cruz para perdonar nuestros pecados y ser felices. Se ufanan para decir que Dios es Misericordioso y Bueno. Nos enseñan a Amar y Ayudar al Prójimo.

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Dios es Amor

Pero cuando el prójimo le reza a un Dios distinto al nuestro, cuando ellos le llaman a su Dios: Jehová, Alá, Yahvé o incluso Big Brother; es entonces cuando lo rechazamos, es entonces que se nos olvida que Dios (el nuestro claro está), es misericordioso y bueno y comenzamos a condenar, rechazar, discriminar y hasta calumniar, a ese mismo prójimo que debíamos querer y ayudar.

¿Entonces qué sentido tiene la religión?

No está mal creer en Dios. Personalmente creo que todos tenemos la necesidad de creer en un Dios, cómo sea que le queramos llamar. Siempre ha sido así, desde el principio de los tiempos, todas las culturas han tenido dioses, los egipcios tenían a Osiris, los griegos tenían a Zeús e incluso hasta los aztecas tenían a Huitzilopochtli.

La necesidad de creer en un Dios, en muchos casos va directamente proporcional a la necesidad de sentirnos protegidos de todo aquello que un arma o un ejército no puede protegernos. La necesidad de creer en un Dios va ligada a nuestra paz interior, está orientada a descubrir la espiritualidad y expandir nuestra conciencia.

Sin embargo la religión ha adaptado a Dios a sus normas, ha creado doctrinas, rituales orientados a controlar al ser humano. La religión acepta y rechaza indiscriminadamente, de acuerdo al criterio de unos cuantos y claro, al aporte que muchos de sus seguidores puedan dar. La religión atemoriza y condena. Nos enseña que si nos portamos mal, iremos a quemarnos al fuego del infierno, pero si nos portamos bien, gozaremos de la presencia de Dios en el cielo.

En la religión se pierde la verdadera esencia de Dios y lo peor de todo es que nos vuelve seres misóginos, engreídos, pretenciosos, prejuiciosos y machistas.

Muchos de ellos, incapaces de formarse un criterio propio y aceptan a ciegas y sin reproches, el sermón, la crítica y la condena que un sacerdote hace desde el pulpito. Simplemente porque si él lo dice, es que así debe ser.

Ya tuvimos una época donde la iglesia reinaba y condenaba a su antojo y como resultado obtuvimos la Maldita Inquisición (porque de Santa no tiene nada), donde millones de personas fueron muertas a causa de herejía (claro, según la misma iglesia).

Imagínense en que mundo viviríamos si hubiéramos aceptado e incluso seguido el ejemplo de tan ilustre personaje como Marcial Maciel.

Como lo dije, el punto no es, si la religión es buena o es mala, finalmente como todo en este mundo, es relativo y depende de la perspectiva con la que se mire. Lo interesante y verdaderamente importante, es forjarnos un criterio propio, no ser borregos que siguen sin razón a la manada.

La diversidad, cualquiera que ésta sea, no debe estar peleada ni segregada de la espiritualidad. Más bien, debemos entender, que forma parte de un libre albedrío que según la misma religión, Dios nos da a cada uno y recordar que esa misma libertad la tenemos todos al pertenecer a una u otra religión sin persecución y prejuicios.

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Se puede ser espiritual y ser LGBT

No podemos ni debemos, juzgar ni crear prejuicios en base a una preferencia y/o condición sexual. Es que es tan estúpido creer que una sociedad quedará expuesta a las más viles perversiones sexuales y psicológicas, por permitir que dos hombres y/o dos mujeres se casen o adopten. Tan desquiciado es su razonamiento, que de ser así, el mundo estuviera ya echado a perder por los mismos heterosexuales, familias naturales y líderes religiosos.

Finalmente estamos aquí para ser felices. Algunos pueden creer en Dios, creer en religiones o simplemente no creer en nada. Pero lo realmente importante es que la religión o el Dios en el que creamos, sea nuestro. No queramos adoctrinar a quien no lo pide ni lo necesita. Entendamos que peca más aquel que condena y discrimina, que aquellos que van tomados de la mano siendo del mismo sexo o aquella mujer que es madre soltera y saca a su hijo adelante. Abramos los ojos, démonos cuenta, que gran parte de las guerras en este mundo han sido ocasionadas por las religiones y por la interpretación que cada una de éstas, quiere darle al significado de Dios.

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Respeta la diversidad sexual y religiosa

Piensa en una cosa… Si Dios fue tan bueno y amó tanto a sus hijos para mandar a su propio hijo a morir por nosotros, ¿crees qué le va a molestar que dos hombres o dos mujeres, sean felices juntos? Si lo pones en perspectiva, suena estúpido que él mismo sea capaz de condenar ese amor.


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