Quiero ser la puta de papá

facebook fb icon PONYBOY

Mi madre y mis hermanos habían salido de vacaciones. Hubo una pelea y al parecer iba a parar en divorcio. Yo me quedé a consolar a papá. Un jueves pasé el día entero encerrado en mi habitación y mi padre me llamaba constantemente, me pedía cosas, suplicaba. Me agobió tanto. Pero ¿qué haces cuando tu padre está triste y quiere ver la televisión contigo ?

Fui hasta su cama y me acurruqué con él mientras me pasaba un brazo por la nuca. No podía mirar la pantalla porque estaba hechizado  por el olor y el calor de su cuerpo que me sofocaban y que hacían que mi pene se pusiera tieso, soy una puta. No corrió ni media película cuando se quedó dormido. Sin que se diera cuenta le di un beso. Apagué el televisor, me metí bajo las cobijas e introduje mi cabeza. Tenía un olor muy fuerte, inhalé profundamente y comencé a masturbarme.

La cosa no paró ahí, me atreví a ir un poco más allá y noté su miembro que se le salía de la pijama. Lamí con la punta de la lengua el prepucio húmedo y en seguida logré ponérsela dura mientras él roncaba y yo chupaba velozmente sin atreverme a metérmela entera para no despertarlo. Me vine pronto, lleno de semen me dormí en un instante con mi mano sobre su vientre y mi nariz a pocos centímetros de su axila que olía divino.

Intento abrir los ojos y los rayos del sol me golpean a la cara. Escucho abrir la puerta principal y la voz de mi padre y sus pasos y viene hacia acá. Me cubro la cara con las cobijas para hacerme el dormido. Seguro me corre o me golpea si es que se dio cuenta. Entró a la habitación y apartó de golpe las sábanas y me vio desnudo, boca abajo, con el culo parado y abrazado a la almohada como si fuera un amante. En ese entonces mi cuerpo era pequeño, con apenas una fina capa de pelos en los brazos y las piernas pero eso sí, un pubis bien dibujado…

Hubo un largo silencio, yo temblaba y hasta pensé que se había ido, pero a los pocos segundos sentí como se sentaba junto a mí, y con su gran mano de albañil me sobó las nalgas mientras empezaba a respirar fuerte y a susurrar algo que no entendía.

Fue hacía el armario y vi por el espejo como se desnudaba y podía apreciar la sombra de su verga colgando que salía de su espesa y gran mata de pelos. Se metió en la cama, se arrimó encima de mí y sentí como restregaba lentamente su grueso pene, que se le ponía cada vez más duro, contra la línea de mi culo. Su cuerpo sudoroso de varios días me cubría por entero, yo era como un insecto sepultado bajo una masa de carne viril que golpeaba contra mí, en eso comenzó a hablarme al oído con voz ronca mientras yo notaba el olor a whisky de su aliento cuando me penetró de una vez.

¿Te gusta esto verdad zorra? Me dio un golpe en la cara y me saltaron unas lágrimas pero mi erección no bajaba lo más mínimo, al contrario empezaba a lubricar. Abrí los ojos, no podía fingir más. Él se quedó mirándome y se dio cuenta que yo también estaba muy excitado como la puta que soy. ¿Quieres un cabrón que te la meta no? Pues a partir de ahora no tendrás más verga que la mía. Sí me entero que le das el culo a otros te mato. Empecé a besarlo, a lamer y a mamarle su pene y sus testículos, con sabor a leche pues esa mañana tampoco se había bañado y ya llevaba así tres días. Después llegué con la punta de la lengua hasta su culo, al final lo mamaba muy fuerte sacando un litro de baba, tragándome ese palote hasta lo más hondo de la garganta.

Ni se te ocurra decirle nada a nadie de esto o te parto tu madre y te meto a la cárcel. ¿Me explico pendejo? Salió de ahí con una sonrisa en su rostro, cual psicópata, mientras yo me quedaba mirándolo hipnotizado cual puta. Se puso las bragas, unos jeans sucios y corrió para la calle rascándose los huevos intentando no caerse por la borrachera. Me había convertido en la puta de papá pero seguro saldría algo de todo esto. Con nadie me había venido con tanto entusiasmo y de tamaña cantidad.

Ponyboy


¿Tú qué opinas? Déjanos tus comentarios.