Me olvidé de mí por pensar en alguien más

 icon twitter icon_instagram Sébaztien Turner

 En ocasiones, algunos hacemos lo posible para poder atraer a la persona la cual nos gusta o de la que estamos “Enamorados”, olvidando o cambiando algunas partes de nuestra propia esencia, nuestra forma de ser para lograr hacer  que esta se fije en nosotros o mínimo para que nos volteen a ver.

Es cierto que no hay mejor forma de gustarle a alguien qué siendo nosotros mismos, siendo auténticos, siendo la maravillosa persona que siempre hemos sido pero, ¿Qué sucede cuando esto no parece ser suficiente? El medio que nos rodea ha creado ciertos estereotipos en el que al parecer si no encajamos no somos otra cosa que “uno más del montón”, aquellos que aparentemente son invisibles por no apegarse a un estilo que la mayoría lleva como moda.

“Me olvide de mí por pensar en ti”

Ahora que te has ido, que decidiste batearme y quebrar las banales esperanzas que aún tenía sobre lo que podía pasar entre nosotros he podido reflexionar acerca de todo lo que hice por ti. Es muy probable que no te dieras cuenta de los cambios que realicé sólo para poder ser de tu agrado. Dejé de ser invisible para el resto del mundo, era muy bueno en eso pero nunca dejé de ser uno más para ti.

Cambié mi forma de vestir, aquella por con la cual me sentía tan cómodo, la forma hipster que tanto me identificaba se disolvió y se tornó en un estilo más urbano, mis tenis sucios cambiaron por un par de botines, mis camisas de cuadros de una talla más grande de la que soy se fueron ajustando. Las gafas de madera que tanto amaba las cambié por unos mas pequeños y de tres piezas, aquellos que casi no se notan. Mis gustos musicales cambiaron radicalmente, descubrí nuevas bandas y géneros musicales que lograron apoderarse de mis oídos, también mi forma de ser sufrió de manera drástica, de ser arisco me volví sociable, de ser serio me volví alegre. Nada de esto estuvo mal, de hecho me han generado grandes satisfacciones.

Sin embargo, me olvidé por completo de mí. Todo lo que hacía era poder “satisfacerte”, cada vez pensaba menos en lo que yo quería, la opinión que tenía de varias cosas fue perdiendo mi propio interés hasta volverse nula. Sólo visitamos los lugares que a ti te gustaban, veíamos las películas que tú querías. Todo esto fue culpa mía, me percaté en el tiempo en que sucedían pero no decía palabra alguna, siempre esperaba que alguna vez me preguntaras o que llegáramos a un acuerdo mutuo, cosa que nunca sucedió. 

Cada vez pensaba menos en mí, en ocasiones me hacía falta tu opinión para poder hacer las cosas, que estúpido fui, y ahora me pregunto: ¿Por qué demonios lo permití? ¿Por qué no me dí el lugar que merezco?  

Tu partida me ha costado mucho. Hoy soy diferente a ese sujeto que un día conociste, en varios aspectos soy mejor y en otros estoy aprendiendo a serlo. No puedo creer todo lo que tuve que pasar para poder darme cuenta de lo que realmente valgo y así poder amarme. 

Hace tiempo me olvidé totalmente de mí, no más. Existo y si tú no me ves alguien más lo hará.

Recuerden siempre que una relación (convencional) es de dos personas, funcionen o no las cosas ambas partes deben involucrarse. Al estar las dos personas interactuando se enriquece ese ligero lazo que existe y va tomando mayor rigidez. Nunca olvidemos que la otra persona es diferente a nosotros y que ambos somos somos iguales, valemos lo mismo y por lo tanto es igual de importante.

Nunca te olvides de ti, de como eres y del inmensurable valor que posees. No permitas que te hagan sentir menos, ninguna persona puede ni debe hacerte sentir inferior. Eres único y especial. Amate, proyecta ese amor propio y sé feliz.


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