23 Citas en Grindr o devenir puta (Cita 19. Mi primer trío)

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Por esos días estaba harto de las pasivas con lugar y de los rol-de dónde eres-edad. Entonces cambié la fotografía de mi perfil y recibí un mensaje de una pareja de hombres. Buscaban un trío y yo estaba dispuesto a salir de mi zona de confort.

Cita 19. Mi primer trío

Se anuncian tal cual: «Somos dos hombres casados y queremos experimentar. Buscamos hombre activo que desee hacer trío, sin malos rollos». Mi impresión era que su relación iba mal, o que se aburrían y que un tercero podría avivar su asuntito. La fotografía es borrosa. Del grindr pasamos al whats, necesitaba más referencias y la conversación se ponía más seria.

Su perfil

Esposos jóvenes

Buscan trío

A 5000 metros

Sólo sexo

Intercambian fotos

Sí, ambas partes intercambiamos fotografías. Pero sólo recibí la de un esposo, el otro no logré conocerlo antes de. Pero las señas del primero me dejaban claro que era el umbral de una noche de sexo sanguinario. O es obra de alguien más o soy el imán de las vergas más grandes. El esposo uno, así le llamaremos, manda una de su pene que ni Dios, de sus nalgas, sus axilas, y algunas más en calzoncillos. Me convenció. Antes de llegar el día de la cita me advierte una cosa: «Te tengo que confesar algo, mi esposo sabe muy poco de lo que va a suceder. En realidad es una fantasía mía, no sé qué tanto resulte en la realidad. Me gustaría que vinieras a la casa, tomamos unas copas. Te subes a dormir con nosotros. Mi esposo y yo empezamos a coger. Después tú te integras y lo penetras y el resto del acto lo continúan ustedes. A mí solamente me gusta observar» (Vaya, vaya, vaya).

La cita

Estuve nervioso todo el trayecto. De pronto me llega un mensaje: «¿Qué te gustaría tomar?» (estos van de experimentados, para mí que ya lo han hecho varias veces). Al principio se notaba la tensión, y hubo alguno que otro silencio incómodo. Después, por los espíritus del vino la conversación fluyó. La música fue de lo culto a lo sensual. De los temas sin importancia al repertorio sexual de cada cual. Ninguno de los tres decía nada de la hora o el momento de irse a la cama a “dormir”. No recuerdo quién dijo «ya tengo sueño». En ese instante mi estómago empezó a sucumbir. Ellos subieron las escaleras tomados de la mano y yo, sin querer, centré mi atención en sus traseros. Me acondicionaron una cama. Nos acostamos. Momento en el que el esposo dos, me dijo al oído antes de entrar en las cobijas: «¿Me gusta dormir desnudo, espero que no te sientas incómodo?». Pues no, de hecho algunas veces también yo lo hacía. Pero vamos, un hombre guapo y desconocido que se acerca a tu oído con esa advertencia, resulta excitante.

Abrazos, besos, sonidos de lengua y succión. Sólo veo manos y lenguas que frotan culos y penes. Me levanto, creo que es el momento. Empiezo con los besos. Besa muy bien, ¡pero si se ha tragado mi lengua! Me pongo el condón y meto lubricante a lo bruto. Él en doggy style, a cuatro patas, pide sexo por detrás, con su rico trasero diciéndome: «destrúyeme». Es el primer culo bonito que he visto en la vida. ¡Tras! Una, dos, tres envestidas. A la tercera, el esposo uno avienta su chorro de semen sobre nosotros. Él lo aclaró, a mí solamente me gusta ver.

Me han tratado muy bien, al día siguiente al mismo tiempo y en la boca nos despedimos los tres, como el trío fugaz que fuimos…

El recuento de los daños

Algo viejo: El vino hace mejores a los amantes. Quiero decir, el vino en pequeñas cantidades. La música puede ser también un paraíso. Siempre nos quedamos con ganas de más.

Algo nuevo: Sentir que me observaban incrementó mi excitación, incluso mi desempeño. ¿Será que me gusta exhibirme?

Encamables: Sí. Me quedé con ganas de penetrar al otro, sólo jugué con su verga. Habrá qué ver.

Futureando: Buena opción para realizar alguna experiencia que no haya hecho antes. Si yo pude cumplir la del voyerista, él podría cumplir alguna mía.

Ponyboy


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