Pásele a la FriendZone (Mr.Right 2)

Martín Sánchez facebook fb icon icon twitter

En uno de esos días en los que tenía miles de cosas que hacer pero prefería perder el tiempo en grindr con el pretexto de ver quién estaba conectado, meramente buscando una manera de fugarme, cabe mencionar que ya había pasado por algunos de los perfiles en dicha app, lo que me hacia preguntarme por qué seguía ahí, el punto es que en mi interior ya estaba fastidiado de tanta pose, tanta falsedad, asqueado de contestar las mismas preguntas una y otra vez, pasaba por mi mente la idea de borrar la app definitivamente pero esto es como un vicio.

Podía permitirme pasar horas contestando mensajes, porque confío en que puedo sacar el trabajo a tiempo, con ese detalle a mi favor le daba rienda suelta a mis dedos, porque mi foto de perfil era lo suficiente sugerente como para tener la popularidad necesaria para contestar 10 mensajes a la vez, ese morbo que hay por los pelirrojos nunca lo he entendido, entonces pues, dando seguimiento al fastidio arriba mencionado empecé a depurar la interminable lista de mensajes, para entonces yo me manejaba bajo la consigna de solo buscar sexfriend en mi pelirroja cabeza estaba el ideal de dicho término que a leguas tenía pinta de novio, les digo, uno solo se hace güey, pero funcionaba la explicación que daba para salir al paso. Un buen día recibí un mensaje de un tipo, se veía un cuerpo medianamente torneado, delgado, sin rostro claro, el cual me parecía familiar, era un alguien con quién en repetidas ocasiones habíamos quedado de vernos para coger pero nunca se había concretado algo, después de las respectivas preguntas de rol y esas cosas acordamos vernos el viernes siguiente para hacer “la prueba” y ver si nos hacíamos sexfriends.

Llegado el día no le tomé tanta importancia al encuentro, por el antecedente de citas sin lograrse, ese día había quedado con una compañera de la oficina para ir tomar algo después del trabajo, o sea, ya tenía plan y el encuentro del tercer tipo era algo que no era prioridad. Llegada la noche, en la plática con la compañera de la oficina, ya con mi tercer trago ordenado, recordé la cita con el susodicho, saqué el celular y le mandé mensaje en grindr, porque no habíamos intercambiado números telefónicos, estaba casi seguro que no me contestaría o que cancelaría pero me equivoqué, estaba en línea confirmando la cita, acordamos la hora del encuentro, le envié la dirección de la casa de mis padres, afortunadamente se habían ido de vacaciones junto con mi hermana, o sea tenía casa sola, debo admitir que ya estaba ligeramente tomado, eso de la edad ha hecho estragos en mi capacidad para aguantar el alcohol.

El tipo llegó unos minutos tarde, a pesar de la oscuridad de la calle pude apreciar que era guapo, delgado, un poco más alto que yo, con una sonrisa encantadora e inmediatamente pensé, sí, si quiero hacer todo contigo, asumí que le había gustado lo que había visto, creí que iríamos directo al grano, razón por la cual lo lleve directo a mi cuarto, pero en lugar de abalanzarse sobre mí como esperaba empezó a preguntar cosas menos triviales, empezamos a platicar amenamente, eso ayudó para relajarme, debo admitir que estaba algo nervioso, para el momento en el que me tomó de la mano y empezó a besarme ya estaba más que relajado y en tono para lo que iba pasar.

Desde el primer beso sentí una conexión con la que pocos he sentido, parecía que estábamos sincronizados, nuestras manos recorrían nuestros cuerpos aún con ropa, como si fuera una coreografía en total coordinación, nos empezamos a quitar la ropa uno al otro, había contacto visual en todo momento, no había prisa, el tipo había mencionado que le gustaba tomarse su tiempo, que disfrutaba más el sexo lento, lo cual me parecía formidable, una vez desnudos parecía que hacía un tipo de veneración por mi cuerpo, me tocaba con tanta delicadeza que parecía que sentía algo por mí o al menos así lo sentía, no era sólo un simple faje, parecía que el tiempo se detenía cada que pasaba su lengua por mi espalda al tiempo que alternaba la preparación para su entrada triunfal ya que se había acordado sería yo el pasivo.

El tiempo pasó volando y aunque el misterioso hombre no terminó, asumí que lo había disfrutado igual que yo, era indudable esa extraña conexión sexual que raras veces se logra, fuera del sexo había una clase de entrega emocional, al menos así lo sentí yo, el tipo se fue casi a las cinco de la mañana, yo estaba devastado pero feliz, de esas veces que es tan bueno el sexo que todo te parece perfecto, todo ese fin de semana estuve de un alegre que hasta por la cosa más mínima sonreía, no había la necesidad de buscar a nadie en grindr, ni para ver quienes estaban conectados.

Antes de irse intercambiamos números y resultó que ya tenía mi número, de aquellas citas no logradas, lo cual nos sorprendió a ambos. Todo el fin de semana continuaron los mensajes, así como en la semana siguiente, se planeaba ya el siguiente encuentro, seguíamos comentando sobre esa conexión que habíamos sentido, porque ya lo confirmaba él, no, no lo había imaginado y les mostraría los mensajes, pero ya los borré, bueno el punto que es que después de un par de días los mensajes empezaron a disminuir, así como la longitud de los mismos, lo cual me hacía pensar que todo lo dicho y escrito había sido mentira y que había sido solo esa noche, que en realidad se había obtenido lo buscado y que no volvería a pasar, me sentía un poco estúpido por haber creído en que de verdad había pasado algo extraordinario esa noche.

Eventualmente y a la falta de respuesta de los mensajes que le enviaba, borré su número. El tipo me había gustado lo suficientemente como para haberle marcado varias veces en un intento por retomar el contacto con él, intenté buscarlo en Facebook, pero no sabía su apellido, ni su mail ¡Nada! Solo tenía un diminutivo de su nombre, ni mis dotes de stalker profesional me valieron para encontrarlo, así que lo dejé por la paz y volví con la cola entre las patas a grindr…

Continuará…

 

Texto extraído del blog Benditos 30´s El Diario de Marcelo, síguelo en sus redes sociales 😉


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