creepypasta - verdadero amor

Creepypasta – ¿Amor Verdadero?

icon_twitter Material Boy Mills

Dicen que el amor es para todos, pero cuando nunca has experimentado esa sensación ¿cómo sabes que es lo que sientes? En el creepypasta de hoy veremos como un chico en esta situación descubre lo que es el amor o al menos eso es lo que piensa. Y como saber si es ¿Amor Verdadero?

Yo era un chico normal de 18 años en la universidad, cursando la carrera de licenciado en derecho; estoy obligado por mi padre a cursarla, ya que en toda mi familia ha habido abogados desde mi bisabuelo, en realidad yo quería estudiar medicina, pero al ser el mayor tenía que ser abogado. Es por esto que envidio a mi hermano menor, a él, si lo dejaron elegir, ahora mismo, no me arrepiento de estar aquí, en la actualidad, me faltan solo 2 semestres para recibirme con calificaciones apenas aceptables.

Actualmente soy un chico delgado, atlético, con el cabello demasiado maltratado para saber qué tipo es, lo que si se, es que es color café claro, como moka con caramelo, mis ojos dicen que tienen una mirada fulminante y misteriosa, mi voz es profunda y me han dicho que hace juego con mi mirada, que doy miedo al hablar; por eso no tengo suerte con las chicas.

Igual y ya me acostumbré a la soledad, es lo mejor para todos, porque tengo ataques de esquizofrenia y paranoia, lo que explica que no tenga compañero de habitación; la última y primera vez que tuve uno, termino en estado de coma, ya que parece que lo golpee con un libro y le apuñale la espalda con un compás al menos 23 veces.

Un día nublado y fresco, mis días favoritos, estaba sentado en la plazuela de tripanes, un pueblo olvidado en los mapas, y el más cercano a mi escuela; en días como este, acostumbro sentarme y leer un buen libro que hable sobre viajes extraordinarios , para escapar de mi horrible vida y existencia; cuando se acabó mi bocadillo, despegue la mirada del libro, al voltear a la calle, observé a la chica más hermosa, del mundo, al caminar tenía una gracia y picardía que invitaba a cualquiera a ir y robarle un beso.

Por suerte soy estúpido y no me atreví, la deje ir; al regresar a mi dormitorio, no deje de pensar en ella, así que al día siguiente volví a la plazuela, desgraciadamente no la encontré, no en la plazuela, la vi en la escuela, al ir al comedor; así que me decidí a hablarle.

Ho… o… hola! – dije tímidamente.

Cuando me vio, tenía en su mirada una indiferencia que creí, se voltearía y se iría como si nadie hubiese hablado, pero no, su reacción fue diferente, me tomo de la mano y me llevo a su mesa; quede aturdido ante esta situación, pues todo pasó tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar.

Cuando ella me hablo por fin pude hablar, entonces empezamos a hablar de nosotros, y nuestras vidas, sin embargo, omití mis desórdenes mentales, porque ella me interesaba y quería estar con ella. Quedamos para vernos al día siguiente, y así pasaron varios meses; comenzamos a enamorarnos, incluso llegue a invitarla a que viviera conmigo en mi dormitorio, olvidándome de mis problemas y la razón de que estuviera solo, grave error y ahora me arrepiento de él.

Para no irme con ridiculeces cursis, porque ahora no me parecen importantes y no quiero recordarlas, un día decidimos dar un gran paso, esa noche nos entregaríamos el uno al otro; era un sábado, estaba lloviendo con truenos, tuvimos la mejor noche, nuestros cuerpos se fundieron en uno solo, después de terminar, me quedé dormido, aunque me esforcé por no hacerlo.

Tuve una pesadilla horrible, en la que me levantaba a mitad de la noche, la tormenta estaba demasiado fuerte, con tanto ruido que nadie escucharía un grito fuera de mi puerta, fui al baño, cogí una navaja de afeitar, y me acerque a mi chica, y comencé a cortar su cuello lentamente, observando como corría su sangre por el cuello y empapaba su bello cuerpo, después comencé a sacar sus ojos con pequeñas incisiones, le quise abrir el cuerpo para ver su belleza interna, pero la navaja no era suficiente y fui a la cocina por uno más grande y muy afilado, le abrí el estómago y le saque los intestinos, riñones, estómago y demás.

Desperté de golpe y asustado, estaba en el piso y sentí mi cuerpo húmedo con algún liquido espeso y pegajoso, un relámpago ilumino mi habitación para dejarme ver el color rojo del charco en el que estaba tirado, al levantarme estaba de espaldas a la cama y temblando de miedo y con la respiración demasiado agitada, empecé a voltear lentamente a la cama, cuando vi de frente que mi peor miedo era realidad, vi a mi chica acostada de lado con los órganos por un lado, y los ojos en la mesita de noche que tenía a un lado de mi cama, que parecían observarme con miedo y desesperación, como si antes de morir, hubiese podido imprimirle un últimos sentimiento

Cuando vi esa imagen, lo que olvide cuando estaba con ella, vino a mi mente, mis ataques de esquizofrenia y paranoia, me negué a aceptar el perderla, así que, para que estuviera siempre conmigo y en mi interior, para ser uno para siempre, me lleve sus órganos al refrigerador y guardarlos, le saque el corazón y me lo comí enfrente de ella, ante sus ojos, los cuales, mantengo congelados en mi congelador, y cada vez que como una parte de su interior lo abro y observo esos ojos que me llenan de amor cada vez que los veo, cada que como una parte de ella, revivo esa noche de pasión que tuvimos, y una vez que termine su interior, es hora de experimentar el amor superficial.

Ahora mismo, han pasado 2 meses desde ese suceso, solo me queda su cabeza en el refrigerador, estoy enamorado de otra chica, se parece mucho a ella, pienso ser uno con ella también, porque siento que la amo, que me ha devuelto ese amor perdido, solamente, me despediré de mi queridísima Alicia.

Lo siento cariño – le dije mientras sostenía su cabeza entre mis manos y enfrente de mis ojos- pero es hora de que probemos nuevas cosas, este amor ha llegado a su fin, es hora de que yo pruebe a otra chica, y tu pruebes lo que es una tumba, de verdad te amo y te amare, pero esto no era para siempre, conmigo ningún amor lo será, pero gracias a ti aprendí mi forma de amar…. Te amo – y bese sus labios inertes y helados, pero aun así lo saboree, como ningún otro beso que me hubiese dado, y Salí a recibir a mi cita que esperaba en el pasillo.


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