¿Qué tanto practicamos el perdón?

facebook fb icon icon twitter Mostro Vacci

Perdón. Es una palabra que muchos usamos de forma cotidiana. Incluso creemos que conocemos el concepto por naturaleza, pero, ¿cuántos lo aplicamos en verdad en nuestra vida? Considerando mis experiencias personales y profesionales, me atrevo a decir que muy pocos tenemos un entendimiento claro de lo que es verdaderamente el perdón y sus profundas implicaciones.

El mejor ejemplo que se me ocurre de la completa distorsión que tenemos sobre la palabra es cuando de niños hacemos una travesura y nuestros papás nos hacen pedir una disculpa a la persona ofendida. En lo personal se me hace una práctica tonta y ambigua, ya que el niño se ve humillado y reducido a pedir una disculpa falsa o arriesga el peligro de que le castiguen severamente, en mi caso, unos buenos cintarazos.

Ahora de adulto, cuando me topo con el otro lado, no puedo evitar sentirme estúpido al ver la cara enojada del niño que me tiene que pedir perdón por su travesura. No por criticar, pero en realidad me incomoda que me pongan en esa situación los padres. Sé que la intención es buena porque tratan de enseñarle a sus hijos que hay consecuencias por sus actos, sin embargo, yo no me porté mal y me siento humillado, ya que tengo que estar ahí parado esperando una disculpa, claro, si no quiero socavar la autoridad de los padres y, sobre todo, del mensaje que les quieren transmitir, ¡Qué horror!

Entonces, si para pedir disculpas aprendemos de chicos que no importa que no Sorrysean genuinas, mientras sean, está bien, ¿Cómo podemos comprender la complejidad de perdonar en sí? Está difícil, ¿no creén? En inglés se le llama “apology”
el pedir una disculpa, y Tyler Perry en su personaje de Madea le llama “apololie” (disculmentir), que es cuando pides disculpas pero en realidad no quieres, así que mientes para que se vea como que lo quieres hacer. El caso es que se trata de lo que aparenta ser y no lo que es.

Creo que mientras escribo éstas líneas, ni siquiera estoy del todo seguro de lo que es perdonar. Soy rencoroso, ardido, sentido y terco como una mula cuando me lastiman. Mi problema más grande es que soy desconfiado y selectivo, y cuando alguien que quiero me lastima, lo hace de manera muy profunda, por lo tanto, me cuesta mucho trabajo volver a confiar en esa persona. Es fácil hablar del perdón y de cómo te salva, pero cuando se trata de uno, ahí es cuando las cosas se ponen complicadas y donde la teoría se va al demonio. No es lo mismo sangre ajena que sangre propia, ¿verdad?

Tampoco se queden con la idea de que traigo cada tontada que me ha pasado hirviendo dentro de mí. Me horroriza la idea. He logrado soltar muchas cosas del pasado, gracias en gran parte a un largo proceso terapéutico y de lo que escribo. Lo que no saben ustedes, adorados hermanos y hermanas, es que publico como el 5% de lo que escribo. Ya se darán una ligera idea de lo mucho que uso ésta herramienta para exorcizar mis demonios.

Aquéllos de ustedes que han compartido la experiencia conmigo a través de los muchos escritos que comparto con ustedes ya han de conocer mi trayectoria bastante bien, ya que no he dudado en compartir con ustedes mis secretos. Saben que mi situación familiar es complicada. Y a pesar de que por momentos he llegado a creer (erróneamente) que los errores del pasado han quedado en el pasado, he tenido recordatorios poderosos de que cuando la gente quiere echar todo un trabajo de sanación por la ventana, lo echa.

Resulta que la carta que me envió mi hermana me llegó de forma profunda (véase “Las palabras ocultas”), y admito que es lo que estoy trabajando en soltar en el presente momento. Definitivamente es un proceso, pero por mi salud mental y la física de ella, es algo que debo dejar como un buen aprendizaje, y definitivamente en tiempo pasado.

Lo curioso del perdón es que nunca es para la otra persona, sino para uno mismo, es lo más difícil de comprender. Funciona de la siguiente manera: cuando alguien te lastima, agarran un poder sobre ti, Trappedya que te la pasas pensando en lo que te hicieron y, en ocasiones, en cómo vengarte. Resulta que andas por el mundo pensando en éstas personas y cómo deben saber que estamos enojados con ellos. Y llevamos el rencor dentro de nosotros y pensamos en cómo les afecta y cómo arruina sus vidas, mientras que ellos o no saben lo que sientes o no les importa. Incluso hay personas que ya han muerto y tienen años en sus tumbas y uno aquí vivo aún sigue enojado. Curioso, ¿no creen?

Aquí va el punto clave: cuando perdonas a esa persona, le quitas por completo el poder que tiene sobre ti. Sus acciones malas y crueles se cancelan porque tú le das un giro positivo a su negatividad. Entonces liberas ese rencor y deja de consumirte por dentro. Aprendes de los errores cometidos y tu vida puede continuar. Es liberador. Lo he hecho y creo que no existe mejor sensación en el mundo que cuando liberas ese peso de tu corazón. Claro que para que eso sea posible el perdón debe ser genuino, si es algo falso como la disculmetira, no sirve de nada.

Claro que esto es algo muy personal, ya que muchos esperamos que las mencionadas personas nos pidan disculpas por habernos lastimado, pero al final de cuentas es irrelevante. Si la persona quiere ser negativa y marcar su vida de esa manera, allá ellos, uno tiene que perdonar por el bien de uno, no de las demás personas.

Entonces, hermanos, hermanas, ¿qué les parece si vamos practicando el perdón dentro de nuestras vidas y vamos liberando nuestros corazones del veneno que nos han inyectado?Yo les prometo ponerlo en práctica, sobre todo en éstos momentos que me siento corroído Perdonpor el ácido de la negatividad. Lo necesito como ser humano y comparto mi necesidad de su apoyo como hermanos y comunidad que somos.

Compartan conmigo sus experiencias y comentarios, si se animan.

Saludos afectuosos.

Mostro.

claricelecter@hotmail.com


2 pensamientos en “¿Qué tanto practicamos el perdón?”

  1. Excelente artículo como siempre. Me encanta leerlos pero éste en particular capta mi atención ya que yo siento que perdono con facilidad y cuando alguien no lo hace conmigo me siento mal y hago todo por que esa persona me perdone realmente, no siempre resulta y eso me da para abajo pero así es la vida no?
    Saludos… Me perdonas?

    1. Mi estimado Jonás:

      Gracias por leer mis desvaríos, eres muy amable con tus comentarios. El hecho de que tú perdonas fácilmente habla muy bien de ti como persona. Si otras personas no te perdonan tan fácilmente es quizá porque a ellos les cuesta mucho trabajo llegar a ese punto. Tienes suerte, ya que tu corazón no se queda con ese daño que otros nos guardamos. No te sientas mal, todos tenemos el derecho a perdonar o no perdonar a los que nos lastiman. Tienes mi correo si quieres platicar más a detalle.

      Muchos abrazos y no te me desanimes, hermano.

      Mostro. (claro que te perdono :D)

¿Tú qué opinas? Déjanos tus comentarios.