frases padre rico padre pobre

Las siete frases que dice el ‘padre rico’ que nunca diría el ‘padre pobre’

Autor de la serie de libros de motivación y autoayuda Padre Rico, Padre Pobre, de los que ha vendido más de 26 millones de copias en el mundo, a sus 68 años se ha hecho de oro gracias a su análisis sobre las verdaderas diferencias entre las personas que provienen de una familia humilde –como es su caso– y las nacidas en un entorno adinerado –para lo que tuvo de ejemplo a su mejor amigo–. “Me di cuenta de que mi padre no era pobre porque ganase poco dinero, que en realidad era una cantidad significativa, sino por culpa de sus pensamientos y acciones”, asegura el que hoy es uno de los hombres más ricos de Hawái.

Ser producto de unos padres trabajadores con buenos contactos me permitió el lujo de poder observar los efectos que pueden tener las diferentes formas de pensar y plantearse las cosas en la vida que acaba llevando cada persona”, explica en Business Insider Robert Kiyosaki.

Empresario, inversor, ‘coach’ motivacional, activista en el sector de la educación financiera, comentarista financiero e importante personalidad de diferentes programas de radio, hace años que Kiyosaki se dio cuenta de que incluso la forma en la que hablaba un padre era tremendamente diferente, y esto influía en que uno creciese económicamente más que el otro.

Con el objetivo de demostrar que la actitud y la forma de expresarnos nos hace más diferentes que la cantidad de dinero que tenemos en nuestra cuenta bancaria, el hombre de negocios ha recogido algunas de las frases que el padre de su mejor amigo jamás pronunció y el padre pobre decía a menudo. ¿Quieres ser millonario? Toma nota de lo que diría el ‘padre rico’ y aprende de los grandes triunfadores.

No me lo puedo permitir

Padre rico: “¿Cómo lo puedo pagar?

La primera es una declaración y la otra una pregunta. Uno zanja el asunto y el otro deja entrever que tiene diferentes alternativas para poder hacer frente a lo que le proponen.

Como explica Kiyosaki, al contestar automáticamente la frase ‘no me lo puedo permitir’, nuestro cerebro deja de funcionar, mientras que al hacer la pregunta ‘¿cómo lo puedo pagar?‘ nuestra mente empieza a trabajar buscando el modo adecuado. “Esto no significa que puedas comprarlo todo. Simplemente marca un punto en el que ejercitamos o no nuestra mente. Cuanto más fuerte sea tu cerebro y más lo utilices, más dinero harás”, asegura el experto en finanzas.

Trabajo por el dinero

Padre rico: “Mi dinero trabaja para mí

La clásica dicotomía entre ‘vivir para trabajar‘ o ‘trabajar para vivir‘. En general, las personas reciben un salario en función de las horas que trabajan, pero los ricos suelen ser dueños de sus propios negocios, trabajan a comisión o pueden elegir ser accionistas o tener participaciones sobre las ganancias de una determinada empresa.

Pues muy bien para ellos”, pensarás. Pero el hecho es que mantener una postura en la que no dependemos económicamente de nadie puede abrirnos poco a poco las puertas para que realmente sea así. “Si aseguras que trabajas por dinero, le estás dando el poder a tu empleador. Si el dinero trabaja para ti, mantienes el poder y el control del mismo”, relata Kiyosaki.

Con el dinero hay que ir a lo seguro

Padre rico: “Hay que aprender a gestionar el riesgo

Los ricos juegan para ganar, lo que exige asumir riesgos y ser capaces de mantenerse cómodos ante la incertidumbre. Claro que esto lo hacen con una sonrisa en la cara porque por mucho que puedan perder no se van a quedar a cero… Pero, ¿y si ganas? Esa es la actitud que tienen los millonarios y que les hace apostar una y otra vez por negocios que pueden o no funcionar.

Para acumular una riqueza, es tan importante saber asumir riesgos como ser inteligente en la toma de los mismos”, explica el autor, quien recuerda que el padre rico a menudo hablaba de la importancia de saber gestionar las inseguridades: “El riesgo a ciegas no te llevará a ninguna parte, pero el riesgo inteligente –para el que la educación y la experiencia juegan un papel clave– es la clave para lograr una buena recompensa”, recuerda haberle escuchado.

Mi casa es un activo

Padre rico: “Mi casa es un pasivo

Aunque en nuestro país cuesta meternos esta máxima económica en la cabeza, ser propietario de una vivienda cuesta dinero, y no es un activo estable porque no siempre es seguro que vaya a subir su valor con el paso del tiempo. “No estoy diciendo que no haya que comprar una casa, pero hay que entender que para conseguir una casa más grande o mejorar en la que vivimos, activos en el futuro, tendremos que hacer frente a un pasivo”, explica el famoso ‘coach’ financiero. “Es cierto que si te quedas sin trabajo de pronto, tener un activo te puede ayudar a conseguir dinero mientras que un pasivo te lo irá restando, pero es importante entender la diferencia entre uno y otro”, insiste.

Estudia para trabajar en una buena empresa

Padre rico: “Estudia para comprar una buena compañía

Las personas más ricas no tienen miedo de pensar a lo grande. Se fijan unas expectativas altas y esperan hacer un montón de dinero, y tienen claro que lo conseguirán. “Por su parte, las masas creen que tienen que luchar por mejorar y asumen que deben conformarse con menos de lo que valen”, opina el autor, quien anima a las personas a tenérselo, por decirlo de alguna manera, más creído, presuponiendo que si somos capaces de vender la imagen de seguridad en nosotros mismos alcanzaremos puestos más altos. En resumen, que te convenzas: tú sí que vales.

Nunca seré rico

Padre rico: “Soy un hombre rico

Algo similar a cuando nos encontramos con personas físicamente poco atractivas que tienen tanta confianza en sí mismas que acaban pareciendo las más bellas del lugar allá dónde van, aunque por motivos circunstanciales tengan, llevándolo al extremo, la cara desfigurada. “Incluso cuando el padre rico estuvo en la ruina tras un importante revés financiero, siguió refiriéndose a sí mismo como un hombre rico”, relata Kiyosaki, y recuerda como, ante la adversidad, el padre de su mejor amigo insistía en transmitirles la idea de que “hay una diferencia entre ser pobre y estar en la ruina: la quiebra es temporal, la pobreza eterna”. Vaya, eso sí que es actitud.

No me interesa el dinero

Padre rico: “El dinero es poder

Desde pequeños, a la mayoría de las personas nos enseñan que lo importante en la vida es tener una buena educación, encontrar un trabajo y estar agradecidos por lo que tenemos. “En resumen: a casi todos nosotros nos han enseñado a conformarnos”, sentencia el empresario estadounidense, quien asegura que las personas ricas “piensan en el dinero de manera lógica y lo ven como lo que es: una poderosa herramienta que puede presentar opciones y oportunidades”. No lo necesitan para vivir sino para ser más poderosos, y lo tienen claro: ¿por qué conformarse con 5 si pueden aspirar a 15? Aunque, de lo que no dice nada Kiyosaki es de a costa de qué personas hacen los ricos sus enormes botines. Porque hay que tener actitud y ganas, pero también muy pocos escrúpulos.

Vía El Confidencial


¿Tú qué opinas? Déjanos tus comentarios.