El Lado Positivo: VIH y tus primeros pasos

“Respira. Tener VIH no es el fin del mundo ni el fin de tu vida”.

Mail Adrián

Tener VIH puede ser aterrador y gran parte de ese miedo proviene de toda la incertidumbre que rodea tu vida en los primeros días. No sabes qué es lo que pasa contigo, no sabes lo que pasará. No sabes qué hacer.

Cuando supe que era positivo pude haber hecho muchas cosas. Pude haberme tirado al piso y llorar mientras comía un bote entero de helado; pude haber actualizado mi status en Facebook anunciando al mundo que era positivo; pude haber salido a la calle a ahogar mis penas en alcohol; pude haber subido una selfie a Instagram con un filtro en blanco y negro donde compartía con todos mi tristeza; pude haberme enojado con el universo; pude haber hecho muchas cosas.

Sin embargo, cada persona es un mundo y cada uno enfrenta las situaciones que nos da la vida de distinta manera.

Aquí te presento los 5 primeros pasos que podrías seguir y que te pueden ayudar si te enteras que eres VIH positivo (o al menos te presento las cosas que me funcionaron a mí).


  1. Mantén la calma.

Es un hecho que como personas tomamos mejores decisiones cuando no nos dejamos llevar únicamente por lo que estamos sintiendo en ese momento, así que intenta mantener la calma.

Este primer punto puede parecer muy tonto, pero es complicado mantener serenidad cuando sientes que el miedo te gana. Enterarte que tienes VIH es una montaña rusa de emociones.

Respira. Tener VIH no es el fin del mundo ni el fin de tu vida.

No intento decirte que evites sentir o que no te permitas estar triste (es saludable enfrentar nuestras emociones), pero necesitas hacerlo con calma. Verás que es mucho más productivo estar triste pero manteniendo la calma, que estar triste y hacerlo actuando como un loco.

No tomes decisiones apresuradas, piensa bien las cosas antes de actuar.


  1. Habla con quien necesites hablarlo.

Busca a tu familia y/o amigos o alguien en quien confíes y tranquilamente háblales de la situación. Estas personas podrían ser pilares importantes en tu salud emocional y física.

Probablemente en los primeros días, ya sea por vergüenza o tristeza, no quieras hablar con nadie o solo con una persona. Poco a poco te sentirás con mayor confianza y comodidad para hablar del tema. No te encierres en tu propio mundo, no alejes a aquellos que te quieren.

No es necesario que se lo digas a todos. Estamos muy acostumbrados a compartir cada detalle de nuestras vidas en redes sociales, pero no es necesario que lo publiques en tu Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat… cuéntaselo a quien tú quieras contárselo y a quién necesites en tu vida como apoyo.

Recuerda que los chismes viajan rápido, elige bien a las personas en quienes confías.


  1. Consulta e infórmate.

Gran parte del miedo que sientes es consecuencia de la falta de información. Por más que pienses que sabes del tema, investiga un poco más.

Es de suma importancia que busques a un especialista. Yo tuve la fortuna de encontrar un excelente infectólogo en mi ciudad y estoy seguro que debe haber uno donde tú vives. A pesar de que yo creía estar ya informado sobre el tema, escuchar frases como “Adrian, quiero que te quede claro que de esto no te vas a morir” y “hoy en día es más fácil tratar el VIH que la diabetes”, ayudan mucho a tranquilizarte.

El infectólogo, además de explicarme cosas que desconocía del VIH (términos como Primo Infección eran completamente desconocidos para mí), también me habló de los seguros de gastos médicos, los medicamentos, el IMSS y el Seguro Popular, avances en la ciencia, etc.

Deja que un experto te guíe y te asesore en los siguientes pasos.


  1. Habla con tus parejas sexuales

Un punto complicado para algunos es el hablar con las parejas sexuales. En mi caso fue sencillo identificar quién me había contagiado y a quién/quiénes debía contactar para hablarles sobre el tema.

Si crees que has puesto en riesgo a alguien, contactarlos no sólo es lo más responsable sino también lo más humano. Deja a un lado la vergüenza, hablar con ellos puede salvarles la vida.

La persona que me contagió claramente no tenía conocimiento alguno sobre su enfermedad y me gustaría pensar que quien lo contagió a él, tampoco lo sabía. No puedo dejar de preguntarme si alguien en toda esta cadena tuvo el poder de detener todo con un simple “me detectaron VIH, es importante que te hagas estudios también”.


  1. Sigue viviendo

El VIH es una batalla que se lucha  día con día, pero no es algo que implique que dejes de vivir.

Al principio será difícil, pero  poco a poco se volverá un tema que ya no recuerdas a cada segundo. Pronto pasarán horas sin que pienses en eso; inclusive días. El tema ya no te mantendrá despierto en las noches y dejarás de sentirte incomodo cada vez que alguien mencione la palabra “VIH” o “SIDA“.

Yo tengo meses viviendo con esta enfermedad y sigo siendo el mismo.

Sal con tus amigos, ve a la escuela, salta del bungee, corre en el parque, prueba cosas nuevas, lee un nuevo libro, escribe para un blog, ve al cine…

No dejes que el VIH te gane. Recuerda que tener VIH lo cambia todo pero no cambia nada.


Si tienes dudas, comentarios o simplemente ganas de platicar y desahogarte, puedes escribirme a soy.el.positivo@gmail.com


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