¿Alguna vez te has preguntado por qué los pensamientos negativos atacan en la noche?

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Antes pensaba que era solamente yo. Una vez que empecé a compartir mis experiencias personales con otras personas me di cuenta que es algo mucho más común de lo que imaginaba. Al parecer en el momento que uno se acuesta y la oscuridad invade su habitación, llegan esas ideas desagradables a rondar por tu mente y evitan que concilies el sueño. , al parecer su única misión es acabar con tu salud mental y tu tranquilidad. Todo deja como resultado estar agotado al día siguiente por estar dando vueltas en la cama durante horas, por lo tanto, tu rendimiento en el trabajo va declinando con cada noche de vela que pasa y tu estabilidad emocional va en declive también, ya que eres más irritable y sensible a los comentarios negativos. Incluso hasta puedes convertir un comentario inocente en un brutal ataque hacia ti, reaccionando de manera violenta.

No es secreto de gobierno el hecho de que todos tenemos cicatrices emocionales y que cargamos con todas las situaciones y experiencias del pasado en nuestro muy vivo presente. Es algo con lo que debemos vivir y sobrevivir, el problema es cuando el pasado colorea nuestra percepción del presente y nos orienta a tomar decisiones equivocadas o potencialmente peligrosas.

En mi caso, tengo un lado oscuro, claro, soy un ser humano. Generalmente soy estable y alegre, pero llegan momentos (afortunadamente cada vez más escaso) en que esa oscuridad penetra la luz de mi vida consciente. Es poderosa la fuerza que tiene y puede ser muy peligrosa cuando la dejo invadir mis ideas y sentimientos actuales. Demonios nocturnosTienden a aparecer tras un rechazo o una experiencia desagradable, sobre todo con las personas que amo. El duelo de perder a alguien también trae consigo esa presencia oscura que me invita a jugar. No lo tomen a mal, estoy perfectamente consciente de que no es una persona o una entidad, simplemente la describo de esa forma para darle una descripción, como la soledad, otra que da lata de noche, ¿serán parientes?

Cuando conocí a Angel, mi mejor amigo, me topé con otro ser humano que tenía esa misma oscuridad dentro de él y que casi sin palabras logró comprender lo que yo sentía y experimentaba en ese momento. Estoy seguro que era un factor poderoso que nos unía: que no necesitábamos expresarlo, simplemente bailábamos juntos en la oscuridad como dice la canción. Al fallecer, el abismo de su existencia se hizo notar enormemente en mí. De hecho la gente me dice que me ve diferente desde entonces. Para aquéllos de ustedes que no conoce esa historia, la encontrarán en “Carta a un amigo” en mi selección de artículos. Quizá les ayude a comprender mejor lo que digo.

Normalmente, cuando estoy acostado en mi cama y apago la luz, rodeándome de silencio, me siento alegre y satisfecho, me agrada mi vida, amo a mi pareja y tengo amigos y familia que amo y me aman, sin embargo, cada cierto tiempo, llegan esos demonios y me aplastan. Me roban el aliento y llaman mi nombre. Demonios nocturnos2Es cuando me da miedo estar solo, porque me hacen recordad cómo me sentía antes: solo, desprotegido, incomprendido y abandonado. No es agradable sentirse así, especialmente si crees que eres la única persona que se siente así.

Por supuesto que mi orientación sexual era un factor principal para sumergirme en esos sentimientos negativos, siempre me enseñaron que “esas” personas eran malas y estaban enfermas y yo no quería ser una de ellas. Se me hace chistoso cómo ahora digo ser gay con tanto orgullo, algo que no pensé que fuera posible. Otro factor era mi autoestima, ya que siempre me indicaron que yo era malo e indeseable. Suena a martirio, sin embargo ahora de adulto comprendo que esas palabras tan crueles que tan profundo me hirieron en su tiempo fue un reflejo más de ellas que de mí, de sus inseguridades y de su gran ignorancia. Lo triste es que en su momento esas navajas cortaron profundo y lamentablemente, aún cargo las cicatrices en mi alma.

De hecho ayer, platicando de esto por enésima vez con mi novio, me preguntó que por qué no perdono todo eso, que mejor lo soltara y dejara que mi corazón sanara y viviera feliz. Mi respuesta fue que todo eso del perdón es un proceso y que definitivamente es una meta que tengo en mi vida. No dejo que mis antiguas heridas gobiernen mi vida, pero aun así debo aprender a vivir con ellas.

A final de cuentas, soy solo un ser humano como todos ustedes…

En fin, hermanos y hermanas, todos tenemos una historia que contar. Yo aprovecho éste espacio para compartir la mía con la esperanza de que les sirva a algunos de ustedes y descubran que al final de cuentas no están solos. Me hubiera gustado saber eso de chico.

Compartan… si se atreven… Muájajajaj a… ah no, ¿verdad?

Saludos afectuosos.

Mostro.

claricelecter@hotmail.com


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