SERIE: Ángel – Capítulo 8 “Amadeus”

facebook fb icon  Geovanny Trujillo

El momento de decir la verdad se acerca…

Mi madre por fin se encuentra en casa descansando, he regresado al trabajo y a la escuela, cada tarde veo a Ángel y me lleva a casa y a la escuela… dice que me está cuidando, pero todavía no sé de qué, o quién.

Aquella mañana transcurría normal, hasta que el director interrumpió la clase de mercadotecnia.

<< Jóvenes, perdonen que interrumpa su clase, pero he venido a presentarles a su nuevo compañero, su nombre es Amadeus, y es un chico de intercambio, trátenlo de correcta manera y bienvenido. Adelante. >>

El chico tras entrar a la clase imponía con su belleza, era sumamente guapo, podíamos notar que iba al gimnasio y trabajaba bastante, era blanco, con cabello oscuro y nos ojos tan impresionantes que muy pocos podíamos verlo directamente a los ojos, camino por el centro de las butacas y escogió una detrás de mí.

 El profesor calmo a la clase y continuo con ella, minutos después sentía como me tocaban la espalda, era él, y con una sonrisa impresionante me preguntó.

-Oye ¿tendrás algún bolígrafo de sobra¿ se me ha olvidado echar uno a mi mochila y ocupo tomar nota –

Creo que por un momento me quede hipnotizado por sus ojos, después de varios segundos reaccione y conteste que si, le pasé el bolígrafo y continúe tratando de poner atención a la clase.

El timbre de salida al receso sonó, entonces tome mi cartera y caminé fuera del salón, entonces sentí como alguien me perseguía, era la misma sensación que sentía cuando Ángel estaba detrás de mí, entonces voltee y era aquel chico de intercambio, estaba ahí, recargado en la puerta del salón mirándome fijamente.

Hice un movimiento para invitarlo a que me acompañara, reaccionó y camino hacia mí. Caminamos juntos hasta una banca donde pudimos desayunar algo y platicar sobre de él, era bastante difícil el concentrarse y no perderse en sus ojos. De nuevo sonaba la alarma y regresamos a clases.

Al salir de nuevo sentía como me perseguía, entonces antes de que saliera, me toco por la espalda y me dijo:

– Salgamos esta noche…-

No sé porque, pero contesté que sí, le di mi dirección y entonces acordamos la hora y el lugar, pasaría por mí.

Continuara…


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