Cuando una barba engaña más que mil palabras

facebook fb icon icon twitterMartín Sánchez 

Una vez platicando con una amiga, me contaba de su fijación por Tinder, anteriormente se quejaba amargamente  porque los gays tenemos miles de apps para ligar y según ella como heterosexual, no, me había cansado de recomendarle sitios, ninguno de ellos le había agradado y al parecer el que le gustó fue Tinder; el caso es que veíamos perfiles y obvio yo le daba el visto bueno a la hora de decidir si darle like o  nope, recuerdo que la app estaba repleta de tipos muy guapos, de repente aparece uno, que, aunque después de analizarlo no era tan tan guapo, la barba le daba ese toque interesante. De momento ella sentía que había encontrado al Mr.Right tanto le había gustado, que ni siquiera lo había contactado y ya había dado el “si acepto”, empezamos a ver sus fotos y en una de ellas aparecía sin barba y la fantasía de mi amiga trono como pompa de jabón.

                                                      

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Conozco perfectamente a mi amiga y según ella, odiaba a los hombres barbones, porque según le recordaban a su abuelo, al cual odiaba, razones más, razones menos, yo estaba en el entendido que no le agradaban y caímos en cuenta que sí, la barba les da a ciertos hombres ese plus que necesitan para lucir más interesantes, aunque después resulte ser un imbécil, y menciono que a ciertos hombres, porque no a todos se les ve bien. Ya había notado ese boom por las barbas, digo estoy al tanto de tendencias de consumo y así, pero no había reparado en notar cómo afecta socialmente esta moda que espero no dure mucho, porque a mí no me está beneficiando, soy más lampiño que un xoloitzcuintle, siento que con eso aumentan las posibilidades de pasar de ser soltero, a ser muy soltero, excesivamente, eso si me preocupa, porque seamos sinceros, ahora resulta que a todos les gustan los barbones y peludos, cuando hace un par de años hasta bullying les hacían, yo no, bueno poquis, como sea, el asunto es que las barbas están en todas las caras, o al menos eso quisieran todos, ahora se puede ver a todos los hombres lampiños, como yo, sufrir por no tener barba que dejarse crecer y por ende no parecer tan interesante a los demás.

La barba también vino a darle esa inyección de masculinidad a tantos compañeros del ambiente que pues realmente, seamos otra vez sinceros, no me lo vayan a tomar a mal, pero desde la luna se les nota que les gusta el arroz con popote, lo cual puede llegar a confundir a más de uno en Grindr, de esos que solo se quieren relacionar con machos alfa, que de repente ven a ese hombre, pelo en pecho, barba tupida, todo un derroche de testosterona y cuando lo conocen en persona, habla como la maniwis, se comporta como la maniwis o tal vez sea la maniwis con barba, lo cual evidentemente termina decepcionando a ambas partes, porque déjenme les digo que los seres humanos expresamos demasiado con nuestro lenguaje corporal, lo cual me llevaba a pensar en esa fijación que aparentemente tenemos por la masculinidad que sentimos perdida, pareciera que los estatutos de la comunidad gay sufrieron un cambio en el que “alguien” estipuló que debemos recuperar esa masculinidad que perdimos en un punto de nuestra salida del clóset; de alguna manera esa búsqueda sigue fomentando ciertos prejuicios y clichés sobre nosotros, y eso mi querido lector, eso, no está padre, pareciera pues que por cada paso que damos como comunidad, retrocedemos dos, así lo veo yo, porque nada más andamos viendo que nueva etiqueta ponernos, que si las musculocas, que si las barebaqueras, que si las circuiteras, que si las grinderas, masculinas, activas y con lugar. Debo admitir que algunos suenan muy divertidos y sin ese trasfondo de discriminación y prejuicio o si supiéramos como solo decirlo en broma, estaría perfecto, pero no es el caso, para muestra un perfil de cualquier tuitero gay y se darán cuenta (daría nombres pero no pienso hacerle publicidad a nadie, de adrede) de lo que menciono, en fin, van a pensar que me quejo de todo, pero diría que más bien me gusta criticar todo, por eso sigo soltero ¿verdad?

Modas van, modas vienen, de la moda lo que te acomoda, la barba es una de ellas, aunque no pueda ser parte activamente, la disfruto de otra manera,  porque esto de no tener barba y ser soltero tiene sus ventajas, al poder tener acceso a varios tipos de “exfoliación facial” me he topado con algunos que tienen mucha barba, ustedes me entienden, luego les contaré de un barbón con el que salí un par de veces, en fin. Aguas si son de los que buscan un macho alfa, les vaya a resultar una maniwis con barba, recuerden que una imagen engaña más que mil palabras, se los digo yo como mercadologo (el que entendió, entendió) pero lo mejor sería aterrizar nuestras expectativas con respecto al hombre que buscamos, para los fines que sean, si no somos un derroche de masculinidad, seamos  coherentes y no pidamos a alguien así,  sépanlo, no siempre los polos opuestos se atraen.

Texto extraído del blog “Benditos 30´s El Diario de Marcelo”

 


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