Los 4 estados de ánimo básicos

facebook fb icon Àlex Hdz.

En esta ocasión les hablaré sobre un recurso que propone el sociólogo Rafael Echeverría en su libro Ontología del Lenguaje, para ser conscientes del porqué de nuestros estados de ánimo y que en lo personal me ha servido mucho para poder tomar control sobre ellos y moverme de los estados de ánimo no deseables a los favorables con facilidad. Espero les sirva tanto como a mí.

EstadosDeAnimoBasicos

Se trata de un diagrama que consta de cuatro cuadrantes, en los que el autor distribuye lo que él llama los 4 estados de ánimo básicos del ser humano: resentimiento o rencor; resignación o frustración; paz o tranquilidad, y ambición o entusiasmo. Según Echeverría, los seres humanos podemos caer en cualquiera de estos cuatro dependiendo primero de los juicios que hacemos en nuestras vidas, que pueden ser de facticidad o posibilidad (en la parte de arriba del diagrama); y después de si rechazamos o aceptamos tales juicios. Les explico con más detalle cada concepto.

Las facticidades, por así decirlo, son las cosas en nuestras vidas que están fuera de nuestro control y que por lo tanto carecemos del poder para modificarlas, hagamos lo que hagamos. Son lo que llamamos “los hechos de la vida”. El autor propone dos tipos. El primero son las facticidades ontológicas, es decir, las cosas inherentes a la naturaleza humana; como nuestra biología, nuestra inevitable muerte y el pasado. El segundo son las facticidades históricas, las cuales no pueden ser cambiadas no por nuestra condición humana, sino por el contexto histórico o temporal en el que acontecen; como la comunicación instantánea entre dos personas en diferentes países del mundo, que en algún punto del pasado era imposible. Este último tipo de facticidades, como vemos, tienen la característica de con el tiempo volverse posibilidades. Las posibilidades, por otro lado, son aquellas cosas o situaciones sobre las que sí tenemos poder de acción para que en un futuro inmediato o lejano, cambien.

Es importante hacer conciencia de que tanto las facticidades como las posibilidades, son juicios y como tales, no son más que un invento subjetivo de la persona que los emite. En otras palabras, lo que para una persona es una facticidad ontológica, para otra puede ser una facticidad histórica, y más aún: lo que para ciertas personas constituye una facticidad, para otras representa una posibilidad. Todos estos juicios no surgen de otro lugar más que de las creencias que tiene el emisor sobre su capacidad o incapacidad de actuar sobre el acontecer de su vida. Los líderes por ejemplo, son personas que ven oportunidades de innovación en donde la mayoría no. Lo interesante aquí entonces, sería analizar personalmente qué consideramos como facticidades o posibilidades en nuestras vidas y en base a qué estamos fundamentando tal juicio.

Ante las facticidades o posibilidades de nuestras vidas, el autor propone dos formas en las que podemos reaccionar: el rechazo o la aceptación; y dependiendo de esto es donde entran en juego los cuatro estados de ánimo en los que nos podemos encontrar. Si vemos el diagrama, los dos cuadrantes superiores serían estados de ánimo indeseables, son estados de ánimo en los que se cierran las oportunidades para crecer y que por lo tanto nos generan emociones negativas. Los cuadrantes inferiores son los estados de ánimo deseables, a los que es ideal llegar, ya que en ellos se abre un espacio para la acción y las oportunidades, y van acompañados de emociones positivas. Veamos cada uno de ellos.

» Resentimiento / Rencor

Cuando los seres humanos rechazamos una facticidad en nuestra vida, caemos en un espacio propicio para que se genere el resentimiento o el rencor. Hace sentido: nos estamos oponiendo a algo que no podemos cambiar, por lo que nos estancamos en un duelo. Es común que caigamos en este cuadrante gracias a la conversación mental de que fuimos privados de algo que merecíamos o nos negaron las posibilidades a las que creíamos tener derecho; entonces culpamos a alguien o algo más y nos vemos como la víctima de una injusticia. Como resultado, esto genera en nosotros emociones como la venganza y la ira; la primera silenciosa y la segunda más expresiva. Las fuentes de las que se nutre este estado de ánimo son las promesas y las expectativas incumplidas. Lo peligroso de este cuadrante es que al no reconocer nuestra responsabilidad sobre los juicios que sólo nosotros estamos emitiendo y al colocarnos como víctimas, cedemos a la persona, personas o situación que culpamos el poder sobre nuestras emociones, lo que obstruye o restringe nuestras posibilidades de acción, haciéndolo un estado de ánimo muy corrosivo y desgastante.

» Paz / Tranquilidad

Este es el estado de ánimo contrario al resentimiento, en el cual nos encontramos cuando aceptamos las facticidades de nuestra vida; es decir, cuando decidimos reconciliarnos y vivir en armonía con aquellas cosas que no podemos cambiar. A este estado de ánimo por lo tanto le sigue una emocionalidad positiva de tranquilidad y gozo. Para movernos del cuadrante del resentimiento al cuadrante de la paz, lo que tenemos que hacer es reubicarnos como los únicos responsables de los juicios que hemos emitido. Al hacernos conscientes de que nadie más que nosotros mismos somos responsables del valor que le otorgamos al acontecer de las cosas en nuestra vida, dejamos de ser víctimas y recobramos nuestro poder sobre nuestros juicios y por lo tanto sobre nuestras emociones. Algunas alternativas que sirven para lograr esto, son el analizar desde diferentes perspectivas (saliéndonos de nuestro ego) los fundamentos de los juicios que declaramos; realizar un reclamo (no confundir con queja o recriminación) para llegar a un acuerdo de reconciliación; ejercer la compasión (entendida como la aceptación del otro como tal, no como lástima); o la que en lo personal considero una herramienta muy poderosa: el perdón.

» Resignación / Frustración

Una persona cae en la resignación cuando rechaza o se opone a una posibilidad en su vida. Este es un cuadrante complicado ya que se encuentra en medio de un duelo de juicios de facticidad y de posibilidad: la persona en cuestión, no ve la posibilidad de cambio ante cierto aspecto de su vida, aunque las demás personas a su alrededor sí la vean. Los demás por lo tanto pueden cuestionar o refutar los fundamentos de tal juicio; el problema es que comúnmente la persona resignada no reconoce su estado de ánimo como tal, en su lugar se justifica y ve su situación como una realidad fundada. El resultado es la creencia de que no hay nada qué hacer, lo cual lleva a la persona a estancarse y sentirse frustrada en ese aspecto o dominio de su vida.

» Ambición / Entusiasmo

El estado de ánimo de la ambición (viéndola no desde la posesión egoísta, si no como la disposición para lograr nuevas y mejores cosas), es el contrario al de la resignación; al cual se llega al aceptar que existe una posibilidad de cambio ante algún aspecto de nuestra vida. Este estado de ánimo también conlleva una emocionalidad positiva de motivación y pasión, y es el cuadrante propicio para tomar las riendas de nuestras vidas y cumplir nuestras metas. Para pasar de la resignación a la ambición, también es necesario examinar profunda y honestamente los fundamentos de los juicios que emitimos hacia la situación en cuestión, para declarar si creemos que efectivamente existe una posibilidad de acción y cambio. Dos herramientas que son fundamentales para lograr colocarnos en este cuadrante son la apertura, apertura a considerar válidos los juicios de posibilidad que nos presentan las demás personas, así como tomar en cuenta otras perspectivas; y el aprendizaje, ya que al contar con más experiencias e información, también incrementamos nuestra gama de posibilidades.

Con todo esto, ¿puedes ubicarte en alguno de estos cuadrantes respecto a algún ámbito en tu vida? Yo creo que como propone el autor, este sencillo diagrama es fundamental para saber enfrentar cualquier tipo de situación con conciencia y responsabilidad. Y muchísimos casos de estos los vemos a la orden del día. Tenemos por ejemplo, las personas que viven en duelo con la vida o hasta con una deidad porque se oponen a aceptar la muerte de un ser querido ya sea por el apego que tenían hacia éste o la expectativa de vida que habían creado en su compañía; cuando podrían verlo por el lado de que la muerte es un proceso inevitable y esencial de nuestra naturaleza al cual todos vamos a llegar, aceptarlo, dejar de pelear y vivir en paz con ello. O el caso de las personas que están estancadas financieramente porque no ven una posibilidad para salir de sus deudas y problemas (o no la quieren ver por conveniencia) cuando bien podrían experimentar o aprender nuevas formas de generar soluciones y ponerlas en acción.

En lo personal recuerdo dos situaciones significativas en mi vida en las que me encontraba en los cuadrantes de arriba y pude moverme a los de abajo gracias a que modifiqué mis juicios al respecto. Una de ellas era que guardaba resentimiento con mis exparejas porque me oponía a la forma en la que habían terminado esas relaciones y me peleaba con el mal que –según yo– me habían hecho; esto sólo me llevaba a sufrir momentos incómodos cada vez que sabía de ellos o que los veía, y vivía con una carga negativa innecesaria. Hasta que un maravilloso día, decidí modificar mi juicio y acepté que el pasado no lo podía cambiar, que cada uno de ellos fueron libres de haberlo elegido así y esas muy válidas decisiones les pertenecían a ellos y no a mí; que yo también tuve mi carga responsable (no culpa) para causar lo que pasó; que en lugar de guardarles rencor, debería agradecer la experiencia porque, buena o mala, me dejó una gran lección y me llevó a ser quien soy, y si yo seguía peleado con mi pasado, seguiría peleado con mi yo presente; así que también los perdoné, pero ese perdón era un perdón hacia lo que yo en mi mente inventé que me habían hecho, por lo tanto en realidad estaba perdonándome a mí mismo; y fue en ese momento que me encontré en paz con cada una de esas situaciones, y experimenté una gran libertad: me había quitado esos grilletes del pasado y los convertí en valiosas experiencias de aprendizaje.

La otra experiencia significativa fue cuando tenía un sobrepeso de unos 30 kilos de más. Durante aquel entonces, llegué al punto de negarme a que era posible para mí bajar de peso y tener el cuerpo que deseaba tener, no veía esa posibilidad accesible para mí; y aunque por fuera aparentaba estar cómodo así, por dentro vivía frustrado. Un día, cuando me di cuenta que ya estaba harto de seguir así, acepté que no era que fuera imposible para mí bajar de peso, sino que como era algo que me representaba un gran reto, se me hacía más cómodo y fácil conformarme; pero de que la posibilidad de lograrlo existía, sí existía. Esto me llevó a tomar acción responsable ante mi problema y a lograr mi primera meta de bajar 30 kilos, mantenerme hasta el día de hoy y seguir motivado a lograr mayores metas respecto a mis hábitos y mi cuerpo.

¿Ves cómo funciona esto? En realidad es de lo más sencillo, el problema es que a los humanos nos encanta complicarnos la vida; pero si te fijas, lo único que tenemos que hacer para movernos del resentimiento a la paz o de la resignación a la motivación, es modificar los juicios que hacemos ante las situaciones que se nos presentan en la vida. Los juicios negativos nos nublan la visión, los juicios positivos, nos abren un gran espacio de posibilidades y toma de acción. Te invito a identificar las situaciones de tu vida en las que te encuentras en alguno de los cuadrantes superiores, para que analices bien esos juicios que te mantienen ahí, los modifiques y logres desplazarte a los cuadrantes inferiores.

Paz.


Un pensamiento en “Los 4 estados de ánimo básicos”

  1. gracias me ayudo a ubicarme y a reflexionar…y vi que en situaciones diferente he estado, en una o la otra, y aveces los dos estados de animo superiore…

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