Arabia Saudita, Paraíso Gay – Segunda Entrega

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Siguiendo con el hilo de la homosexualidad en Arabia Saudita, les traigo la segunda parte de esta investigación. Me gustaría, sin embargo, aclarar un pequeño mal entendido que pudo surgir con la primera entrega.

El titulo Arabia Saudita, el Paraíso Gay dista mucho de ser un titulo descriptivo y literal, es más un sarcasmo al hecho de que los homosexuales en ese país se enfrentan a grandes peligros, riesgos tanto físicos como mentales, y a una discriminación y leyes excluyentes que los pueden llevar incluso a la horca.

En esta segunda entrega, hago un acercamiento al aspecto mas espiritual y el acercamiento religioso y social del tema de la homosexualidad.

Es importante recordar que ya para el siglo XIX, en Irán y en otros países de la región, un adolescente sin barba y rasgos finos era considerado un objeto de belleza para otros hombres y eso queda establecido en las diferentes odas y bastos poemas en la región.

En las primeras etapas de la expansión del Islam las practicas sexuales no eran consideradas algo inamovible.  Lo socialmente esperado era que el hombre cumpliera con sus obligaciones matrimoniales y de procreación. Lo que ocurría en la privacidad del hogar no tenia por que ser de la importancia de la comunidad.

Aun cuando existe una visión privada un poco más flexible en lo que se refiere a la homosexualidad o el acto homosexual en sí, la gran mayoría de los sauditas, incluso entre la comunidad homosexual, consideran la sodomía como un pecado grave. Es aquí donde la fe juega un papel de confusión para los musulmanes homosexuales.

Para la religión y específicamente para los lideres religiosos Sauditas es algo prohibido. Pero a la vez el carácter conciliatorio de la religión invita a tener la esperanza en la misericordia de Dios y de que Él ve lo que está dentro de uno, y si uno es puro en el interior, todos los pecados y errores son perdonados. Algo que sin duda pone en una encrucijada a los gays saudíes.

Sin embargo, por más extraño que parezca, el Islam no expone una condena directa hacia el acto homosexual, es decir, aun cuando es algo prohibido, no existe un tratamiento establecido para su condena. Por otro lado, el sexo fuera del matrimonio, ya sea homosexual o heterosexual, tiene una pena bien definida, clarificando punto por punto lo que se debe hacer.

En el caso de la homosexualidad, el Sagrado Corán no contiene regla alguna para tratar estos casos. El único acercamiento que se tiene al tema es el referente a la ciudad de Lot (Sodoma). Así lo establece el Corán:

«¿Prefieren cometerse a la desviación?…Pues practican la lujuria, en preferencia de la compañía de hombres que de mujeres. Ustedes son sin lugar a duda personas que transgreden».

Aun como claramente se puede ver que se condena el acto homosexual, en el caso del sexo extramatrimonial el castigo es muy claro, 100 latigazos a cada una de las partes. Por el otro lado, el Corán no ofrece esta guía sobre que hacer respecto a la sodomía, lo que se dice acerca del castigo es lo siguiente:

«Si dos hombres entre los suyos son culpables de desviación, castiguen a ambos. Si se arrepienten y corrigen su comportamiento, déjenlos en paz»

Aun cuando las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo eran y son vistas como un tema tabú y algo denigrante para el individuo del rol pasivo, el reconocimiento de la existencia del deseo y de existencia de estas relaciones ha sido entendido y comprendido como algo natural del humano, esto incluso en mayor medida en los primeros siglos de la expansión del Islam.

Aun cuando se relaciona al Islam con la condena hacia el homosexual, las actitudes modernas que se tienen hoy acerca de la moralidad sexual en Medio Oriente son más una herencia de la Reina Victoria que de la teología islámica.

Popularmente se desconoce que hace poco más de 200 años, los eruditos altamente respetados ayer y hoy dentro de todas las corrientes del Islam, ya escribían poemas de amor sobre jóvenes de gran belleza.

Existen además rumores que indican que la casa real, los Al-Saud, no se encuentra muy interesada en hacer una cacería de brujas al por mayor, ya que al ser una familia extensa, muchos de sus miembros se verían implicados en escándalos que tienen que ver con el abuso a varones menores de edad y relaciones homosexuales de príncipes y princesas por igual.

Es así como el moto o eslogan de la familia real se ha convertido en un  «No preguntes, no digas». El mal comportamiento esta permitido mientras sea privado y que el comportamiento en público sea propio.

Y entonces vivir en este reino de arena se ha convertido en una completa y total contradicción, en un universo que parece ser creado por Gaudí, existe una licencia amplia y permisible que le permite al Saudita y al extranjero a comportarse de la manera que quiera en privado, sin gozar claro está de la aprobación o los derechos públicos que esto infiere.

Es el disfrutar con mucha tolerancia de los pecados que son castigados y repudiados públicamente. .

Para el reino, el reconocer y perseguir a la homosexualidad no haría nada más que endurecer y mutar el comportamiento hacia una identidad, una identidad que contradice las enseñanzas del Islam.

Una política oficial de negación, pero de una aceptación tacita, deja espacio para el cambio, la posibilidad de que los homosexuales abandonen sus modos pecaminosos.

Pero Arabia Saudita no se encuentra ajena al cambio, el concepto occidental de lo que se es ser gay va permeando el reino de manera lenta por medio de las redes sociales, la televisión y el Internet. Poco a poco ha empezado a cambiar el punto de vista que los homosexuales tienen sobre la homosexualidad, convirtiéndola poco a poco en una identidad.

La mayoría de los homosexuales en el país dicen que los derechos gay se encuentran fuera del límite.

«El tener una marcha gay es algo carnavalesco,  algo que mas que buscar derechos, busca llamar la atención.  Derechos de la mujer, derechos gay, ¿quién necesita eso? Lo que hay que hacer es conseguir tus derechos sin ser muy ruidoso al respecto».


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