Abril, mes del pederasta

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El abuso sexual infantil no existe, se llama violación, con todas sus letras.

Alrededor de 4.5 millones de niñas y niños son víctimas de abuso sexual en México, de los cuales únicamente el 2.0% de los casos se conocen en el momento que se presenta el abuso (Rodríguez: 2014, en prensa).

 A propósito del “Día del niño” y de las no tan frescas, ni buenas noticias que nos llegan de la iglesia católica. Hay varios registros, documentos y procesos legales rotundos de las violaciones a niños/as perpetuadas por sacerdotes.

La mafia y cochambre es tal, que no es raro hallar vínculos entre la iglesia y el Estado desde pasados tiempos. No olviden nombres como Norberto Rivera, Marcial Maciel (alias Jaime Alberto González y Rodríguez), Eduardo Córdova, Ricardo Ezzati, Francisco Javier Errázuriz y “Los legionarios de Cristo”.

No hay día del/a niño/a habiendo personajes como los que viven en la iglesia católica. Todos los credos son respetables. Lo que no consiento y repruebo es la violación infantil. Pero además, la injusticia y los silencios del Estado. Me duele mi país.

 Bajo la mirada de UNICEF, México tiene una brecha entre el discurso de la protección de los derechos de la infancia y algunas prácticas violatorias de los derechos humanos y de la dignidad de niños, niñas y adolescentes.

La ausencia de un sistema veraz y fiable de información sobre las formas en que se ejerce la violencia contra la infancia y las consecuencias de ésta, dificulta la tarea de hacerla visible, desnaturalizarla y contar con respuestas adecuadas de política pública para su prevención y erradicación.

Considera que:

Los adultos siempre serán responsables de la seguridad y respeto de los derechos de los niños.

La sexualidad no puede ser jamás el abuso de poder. Nunca puede incluir la coerción, la violación, ni la pornografía, todas son un delito. La sexualidad tendría que ejercerse entre dos personas adultas, en igual de circunstancias y por libre elección.

 Las niñas y los niños no cuentan con las herramientas y habilidades para defenderse de la violencia sexual de los adultos, sus agresores.

 La violencia sexual en menores engloba una tipología de maltrato infantil al abarcar una serie de comportamientos y actividades sexuales que el menor no alcanza a comprender, llegando a constituir en la actualidad un problema de grave magnitud tanto por su extensión como por sus efectos a corto y largo plazo.

 Las agresiones y los abusos sexuales suponen la expresión sexual de la violencia y no una cuestión referente a la sexualidad de la persona. Los niños/as jamás vivirán y darán interpretaciones de su sexualidad como los adultos. Es decir, en un caso de violación a menores lo más importante es detener la violencia, denunciarla, los niños/as jamás serán culpables de las elecciones de los agresores.

 El amor y la sexualidad son un derecho de todas las personas, a todas las edades.

 Toma nota, México es uno de los países con mayor explotación sexual infantil.

 ¡Feliz día de la infancia!

 Nos leemos pronto


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