Boyhood: Momentos de una vida – 9/10

pag_staff_tw pag_staff_inst Xaúl Sandoval

“Movies that encourage empathy are more effective than those that objectify problems” – Roger Ebert.

¿De qué se trata la vida? Muchos dirían que la vida toma forma conforme vas tomando decisiones. ¿Qué vas a estudiar? ¿En qué te vas a especializar? ¿Con quién te relacionarás? ¿De quién te enamorarás? Quizá tengan razón. La vida la vamos haciendo nosotros mismos con nuestra determinación y con nuestras experiencias elegidas. Pero la etapa de la vida en la que podemos elegir de forma consciente es solo el equivalente a las ramas del árbol cuyo tronco muchas veces se estructura en base a decisiones ajenas: las de nuestros padres. Las raíces de la vida están en nuestra infancia y no hay forma de exhumar una raíz como esa.

Boyhood llega a las pantallas con la única pretensión de mostrarnos esas raíces. Sin barniz, sin perfecciones y sin ningún tipo de filtro motivacional.

La premisa de esta historia, dirigida por Richard Linklater (Before Sunrise, Before Sunset, Before Midnight) es muy sencilla. Cuenta la vida de Mason (Ellar Coltrane), cuya infancia y temprana búsqueda para encontrar su lugar en este mundo se va desarrollando ante nuestros ojos con base en pequeños momentos de su vida a lo largo de más de una década.

Mason pasa la mayor parte de su tiempo con su madre (Patricia Arquette) y su hermana mayor (Lorelei Linklater). Juntos tratan de llevar una vida normal mientras intentan mantener el núcleo familiar a flote después del divorcio de los padres.

Gran parte de este trabajo recae sobre la madre. Con su interpretación nominada al Oscar, Patricia Arquette nos envuelve herméticamente en la vida diaria de una madre soltera que lucha por restablecer su familia y entrelaza el liderazgo y determinación con la desesperación y las malas decisiones que repercutirán en el desarrollo de sus hijos. 

Para Mason y su hermana, las pocas situaciones de cierta libertad emocional son experimentadas cuando conviven con su padre (interpretado con esplendor por Ethan Hawke), quien con su espíritu libre y personalidad relajada, logra transmitir a sus hijos la imagen de una accesible figura paterna mientras realiza su propia búsqueda personal. Son estos segmentos de convivencia, los que para Mason sirven de escape de la realidad a veces caótica de su hogar.

Al haberse filmado durante 12 años, destaca el monumental trabajo de dirección de Richard Linklater y de edición de Sandra Adair cuyos respectivas labores les han valido una nominación al Oscar y que en conjunto logran un maravilloso ensamblaje  de momentos.

Esta producción se cimienta fuertemente en el factor nostalgia. Su soundtrack dibuja claramente el transcurso del tiempo y consigue que el espectador regrese en su memoria y sea parte del viaje de principio a fin. Una vez en este tren, la empatía de la audiencia hará que incluso las escenas con actividades que normalmente podrían parecer triviales, dejen de serlo. Desde la perspectiva de Mason, todas las situaciones retratadas en la cinta son cruciales para su formación y el público lo sabe.

Todos estos ingredientes nos entregan un filme original que logra amalgamar a la perfección la transformación de los personajes en el guion con la evolución física de los actores. Dándole así una capa más de realismo al producto final.

Es este realismo la más grande virtud de Boyhood. La cinta no intenta en ningún momento ser impactante. No existe una necesidad de mostrar destellos de drama o tragedia. No se trata en ningún segundo de dejarle un mensaje vehemente a la audiencia. La única intención de Linklater es hacernos ver que todos pasamos por los mismos años y los mismos años pasan por nosotros. Que en la vida todos nadamos con la corriente esquivando todo tipo de obstáculos sin saber con claridad hacia dónde vamos ni qué nos espera en el futuro. Que la vida es mejor con cine pero el cine es mucho mejor cuando tiene vida.



Un pensamiento en “Boyhood: Momentos de una vida – 9/10”

  1. Me encanto tu ultimo parrafo:

    “Que en la vida todos nadamos con la corriente esquivando todo tipo de obstáculos sin saber con claridad hacia dónde vamos ni qué nos espera en el futuro. Que la vida es mejor con cine pero el cine es mucho mejor cuando tiene vida.”

    MUY Cierto, me encanto la pelicula y me senti identificada en muchas situaciones, me dio mucha risa cuando hacia fila para el libro de Harry Potter, en ese momento volvi a los 11 años.

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