ElSeñorAntero

El señor Antero

icon_twitter Material Boy Mills

¿Tienes pesadillas? Entonces necesitas la vista del Señor Antero. Este inocente muñeco le cambio la vida a un niño que era atacado por pesadillas más allá de lo inimaginable. Pero como no todo en la vida es gratis, el Señor Antero tiene su precio. ¿Estás dispuesto a pagar por su amor y protección?

Advertencia:

El contenido siguiente puede causar un alto grado de impresión en el lector. Se recomienda discreción.

Esta es la historia de un pequeño niño el cual sufría de pesadillas contantes. Él se llamaba Francisco. El pequeño a diario tenía pesadillas las cuales lo despertaban cruelmente, él dormía con su hermanita menor, Katy, por lo tanto, Francisco cada noche la despertaba al gritar o al llorar por aquellas pesadillas.

Un día de esos la madre del pequeño Francisco decidió terminar con las pesadillas de su hijo, así que decidió hacer un títere de medias y calcetines.

El muñeco sin más ni nada era la cosa más horrenda que te pudieras imaginar, este tenía tres cabezas y un asqueroso cuerpo que era casi totalmente negro, para empeorar el asunto el muñeco tenía ojos blancos, parecía un zombi. La madre, satisfecha, miró su monstruo y lo sentó en la mesa. Más tarde, Francisco llegó del colegio y miró lo que su madre tenía y sus ojos se abrieron como platos y preguntó:

– Mami, ¿qué es esa cosa?

– Es un monstruo, pero un monstruo bueno, es el señor Antero.

– ¿Y el qué hace aquí?

– El señor Antero vino para cuidarte ya que se enteró de que sufres de pesadillas constantes.

– ¿En serio es bueno?

– Claro que sí hijo.

Los padres se ahorraron un buen dinero en psicólogos para su hijo desde la llegada del señor Antero, este siempre cuidaba al niño, cuando Francisco pensaba que un monstruo saldría del closet, el señor Antero se sentaba enfrente del closet; cuando creía que estaría en el pasillo, Antero iba al pasillo, o inclusive cuando Francisco pensaba que el monstruo se metería en las cobijas con el, el señor Antero tenía que dormir con Francisco, incluso si creía que algo habría bajo su cama Antero iba debajo de la cama.

Un día normal el señor Antero miró a Francisco y le dijo:

– Oye Francisco sé que se te acaba de caer un diente y tal vez tu mamá venga por el, ¿te importaría regalármelo a mí?

El niño se sorprendió y dijo

– Claro que sí, señor Antero.

La madre del niño pregunta:

– ¿Qué pasa? ¿Dónde está tu diente, el Hada me preguntó que dónde lo dejaste?

– ¡Ah! Mami, se lo regalé al señor Antero.

Los años pasaron y el niño simplemente se aburrió del señor Antero así que a este lo pusieron en un mueble a agarrar polvo, Francisco creció y se convirtió en adolescente y volvieron sus pesadillas, más fuertes, obviamente.

Un día Francisco llegó de la escuela algo mal por no dormir, aventó su mochila al sofá y subió a su habitación, cuando vio que había una silla frente la puerta, justamente allí estaba el señor Antero, parecía que el muñeco lo estaba esperando. Este le dijo:

– Hola Francisco, pasa.

Francisco solo se puso nervioso, quería gritar. El señor Antero solo dijo:

– Pasa, solo vamos a charlar un poco – Francisco cedió.

– ¿Qué quieres de mí?

– Solo charlaremos, no te haré daño.

– Está bien, ¿qué quieres?

– Dime: ¿Cómo quieres que te cuide si tu solo me dejaste abandonado? Aparte no me das de comer.

– Pero nunca pediste nada.

– Tu bien sabes lo que yo como.

– En realidad no, Antero.

– Recuerdas todos los dientes que me regalaste.

– Sí.

– Eso es mi comida.

Ese día francisco durmió bien pero al despertar vio al señor Antero durmiendo con él, este pregunto:

– ¿Me amas?

– Sí, Antero, te amo.

– Recuerda traer mi comida.

Francisco agarró los dientes de la hermana, los dientes que se le habían caído de pequeña y se los ofreció al señor Antero. Al acabarse estos, tuvo que ir a comprar dientes, compro un diente de tiburón y se lo dio a Antero, este dijo:

– No me gusta, es frío

– Pero es original.

– No me importa, esta fróo y no me gusta.

Más tarde podía verse a Francisco matando gatos, perros y quitándole los dientes. Esta historia termina mal.

Francisco ya es un hombre de 42 años y vive solo con el señor Antero, este atrae vagabundos con dinero, primero los llama y luego los traiciona golpeándolos, dejándolos, ya sea muertos o inconscientes, para quien le toca quedar inconsciente es horrible, ya que al estar en el suelo Francisco les golpea la boca con un martillo para quitarles los dientes y los coloca en una bolsa de plástico llena de sangre. Al llegar a su casa el Señor Antero lo espera.

– Francisco ¿trajiste mi comida?

– Sí, Antero.

– Francisco, ¿me amas?

– Sí, Antero, te amo.

– ¿Qué es lo que más amas en este mundo Francisco?

– Te amo a ti, Antero


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