Cantinflas (6/10) – Una cinta que nos sale debiendo.

 pag_staff_tw pag_staff_inst Xaúl Sandoval

La vida de Mario Moreno indudablemente merecía una película biográfica.  Merecía un retrato ejemplar de cómo logró pasar de ser un completo desconocido a ser la figura cinematográfica icónica que es. Su legado cinematográfico y cultural era digno de ser representado en una cinta de primer nivel. No por nada fue llamado “El comediante más grande del mundo” por el mismísimo Charlie Chaplin y llorado por todo un país durante un funeral de 3 días.  Pero a pesar de lo monumental de su carrera, a Cantinflas esta vez no se le hizo justicia y su biografía nos queda debiendo mucho.

Cantinflas (2014) es un trabajo de Sebastián del Amo (El fantástico mundo de Juan Orol) que nos ofrece una mirada a la vida de este famoso comediante de la época de oro del cine mexicano. La historia se divide en dos vertientes narrativas. Por un lado vemos los inicios de Mario  Moreno (Óscar Jaenada) en el circuito de carpas en los años 30s, su relación amorosa con la rusa Valentina Ivanova (Ilse Salas) y su paulatino desenvolvimiento en el mundo del entretenimiento hasta llegar a ser la estrella nacional de la comedia y, por otro lado, se nos presenta la lucha del productor Hollywoodense Michael Todd (Michael Imperioli) por llevar a las pantallas la cinta ganadora del Oscar “La vuelta al mundo en 80 días” en la que eventualmente participaría Cantinflas en los años 50’s.

Desde los primeros minutos de la película nos damos cuenta que Jaenada se apropia indudablemente de su personaje mostrándonos una actuación sobresaliente. No únicamente imita a Mario  Moreno. Se vuelve Cantinflas al 100% y se embarca en el camino de la historia para mostrarnos de lo que es capaz. Sin embargo, es precisamente el hilo narrativo uno de los mayores problemas de la cinta.

Ambas vertientes argumentales tienen su valor y hasta cierto punto funcionan individualmente, pero el proceso de edición termina por entrelazarlas de una manera confusa y hasta incómoda. No se puede mantener la atención en ninguna de las dos tramas porque los saltos entre una y otra son entre inesperados y molestos. No existe una homogeneidad entre las líneas temporales y esto termina por costarle mucho a la producción y al espectador.

De igual modo, hay una obviedad en el diseño de producción y en la fotografía. Por un lado en los años 30s vemos una paleta de tonos sepia que, aunque se entiende que trataba de transportarnos a la época, solo termina por parecer una producción de telenovela histórica como El vuelo del águila. Asímismo, cuando nos ubicamos en Hollywood en los 50s, los colores son tan vívidos y la decoración de los sets es tan perfecta que casi raya en la plasticidad de un video musical de Aqua. El problema es que todo está tan perfectamente cuidado que es simplemente irreal.

Cantinflas es una cinta entretenida que te mantendrá atento y logrará sacarte una que otra sonrisa sin llegar a la hilaridad que se esperaría de una biografía de este artista que realizó decenas de películas.  No se nos muestra a fondo la personalidad de Mario Moreno. No se retratan sus miedos y conflictos de forma adecuada. El drama que en ocasiones se desarrolla entre los personajes de Jaenada e Ilse Salas, intenta repuntar en momentos, solo para ser sepultado de nuevo por el tradicional tono melodramático mexicano y la musicalización exagerada. Aunque Salas da lo mejor de sí en su personaje, no hay suficiente profundidad que le permita brillar en su totalidad.

Además, no considero acertado narrar la ruta de Hollywood como el más grande logro de Cantinflas ni mucho menos invertirle a esta trama casi el 50% de la cinta. Mucho menos eran necesarios la infinidad de cameos de estrellas de la talla de Elizabeth Taylor, Frank Sinatra, Charlie Chaplin y María Félix a cargo de actores secundarios que difícilmente logran asemejarse físicamente a sus personajes ni son parte importante en la historia que se quería contar.

En Cantinflas se tratan de abarcar tantas cosas que no se permite ahondar en ninguna. Es una película tan ambiciosa que al final no logra salir de lo pretenciosa y, por consecuencia, se queda muy corta y por demás incompleta.


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