¡Cuidado: Te llego un sexting!

icon_twitter icon_instagram  Hernán Fuentes

Todos los días vemos a miles de personas pasar a lado de nosotros y todas van pegadas a su teléfono celular, pero no solo lo utilizamos para hacer llamadas enviar mensajes, abrir Facebook, twitter y whatsapp, ya hace algunos años una de las prácticas más usuales que muchos de nosotros hemos hecho alguna vez es el tan famoso “Sexting”

¿Y qué es el sexting?

Consiste en el envío de contenidos de tipo sexual (principalmente fotografías y/o vídeos) producidos generalmente por el propio remitente, a otras personas por medio de teléfonos celulares.

Desde el origen de los medios de comunicación, las personas los hemos usado para enviar contenidos de tipo sexual (eróticos, pornográficos, etc.)

Surge un peligro: la difusión masiva e incontrolada de dichos contenidos. En el caso de sexting se trata de contenidos muy íntimos, generados por los propios remitentes, mediante la grabación de sonidos, fotos o vídeos propios en actitudes sexuales, desnudos o semidesnudos, normalmente con destino a una pareja sexual o amorosa, aunque también en no pocas ocasiones a otros amigos, como un simple juego. Esto expone al creador o creadora de dichos contenidos a graves riesgos.

 Pero, cuales son los motivos de los adolescentes para practicar sexting. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué los empuja a ello? La respuesta no es fácil ya que es una práctica reciente sobre la que aún no hay estudios concluyentes, pero pueden influir uno o varios de estos factores:

  • Creen que una imagen en un celular está segura y no son capaces de proyectar, de imaginar, las variadas formas en que esa imagen puede salir del dispositivo. Un robo, un error, una broma, un extravío… o la voluntad de su propietario.
  • Confían plenamente en la discreción (cuando no en el amor eterno profesado) por parte del destinatario del envío. Carecen de experiencia vital suficiente que les invite a pensar en que las cosas, en la vida, cambian por muy diversos factores.
  • Sienten cierta presión de grupo que les lleva a ganar notoriedad y aceptación en este contexto, el digital, tan importante para ellos. Este factor, añadido a la plenitud hormonal, puede generar combinaciones poco recomendables.
  • Las influencias y modelos sociales distan del recato. La exhibición de relaciones sexuales o desnudos por personas no profesionales, comunes, abundan en la Red. Si pueden ver a cualquier persona anónima en su intimidad a través de la Red, no parece tan grave que uno aparezca de esta guisa.
  • El desnudo es algo común, hasta cierto punto normalizado.
  • Desconocen las consecuencias que para su vida puede llegar a tener el hecho de que esa imagen comprometida sea de dominio público.
  • La natural falta de percepción del riesgo que acompaña a la adolescencia y el espíritu transgresor desencadenan ciertos desafíos. En algunos casos resulta simplemente divertido, en otros, sirve para coquetear o dar otro contenido a una relación.

 El hecho de que muchas estrellas del deporte, el cine o la música realicen sexting y esto se trasmita por los medios, contribuye a normalizar e incluso dar cierto aire de prestigio a dicha actividad entre los adolescentes. 

Y por lo regular se identifican los siguientes destinatarios como los más habituales de quienes generan el sexting son:

alguien que les gusta (21%)
el novio o novia (20%)
el ex novio/a (19%)
amigos en general (18%)
su mejor amigo/a (14%)
desconocidos (11%)
compañeros de clase (4%)


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