El respeto al derecho ajeno es la paz

 David R.

La frase que da título a mi artículo, la aprendí en tercer año de primaria, al mismo tiempo conocí a uno de los personajes más complicados de la historia mexicana. Todo mexicano conoce o ha escuchado esta frase y sabe quién la dijo, pero casi nadie sabe lo que realmente significa.

Nos enseñan la famosa frase pero nunca nos explican que quiso decir. Ya sé que dirán que la falta del respeto ajeno es la guerra y están completamente equivocados. La falta de respeto al derecho ajeno es violencia, y una de las formas más graves de violencia es la guerra.

Lo malo no sólo es que nadie sepa lo que realmente significa la frase, lo malo es que como no entendemos lo que significa, vamos por la vida atropellando y violando los derechos de los otros sin que nadie nos diga nada.

Y lo mismo hace alguien que no respeta los derechos de los demás, como aquellos con el pretexto de luchar por sus derechos atropellan los derechos de los demás.

Por ejemplo, el derecho a la libre expresión y el derecho a reunirse en grupo no deben de estar peleados con el derecho al libre tránsito. ¿Cómo dice que dijo? Sí, el derecho a realizar una marcha para expresar esta o aquella opiniones no tiene por qué estar peleado con el derecho de los que van en auto para transitar libremente. Y desgraciadamente eso es lo que pasa cada vez que se celebra una marcha gay, una marcha de los maestros de Oaxaca, una marcha por la defensa de lo que se les antoje. El tráfico se desquicia, los conductores llegan tarde, se paran de pelos, etc. Y con justa razón, están violentando su derecho al libre tránsito.

En las marchas y mítines hablan, gritan, echan porras y si todo muy bien. Pero no quieras tú decir algo en contra porque te linchan, te agreden y medio te matan. Así hemos visto como los que protestan por algo tienden a intentar callar a todos los demás, a obligarlos a pensar como ellos aunque sea a la fuerza, mediante golpes y agresiones verbales. Ahí están los ya famosos porros de Anonymous, que como verdaderos Robin Hood de los pobres se disfrazan y ponen máscaras para luchar por la libertad, la justicia y los derechos de todos, y en el camino romper, quemar, insultar, robar, destruir y hacer barbaridad y media.

La frase de Juárez bien se complementa con aquella dicha por Voltaire: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

Si no te gusta el matrimonio entre personas del mismo sexo, cásate con una persona del sexo opuesto. Si no te gusta el sexo gay, no lo practiques. Así debiera de ser, tanto derecho tienen los heterosexuales a casarse como nosotros los de la comunidad LGBTTTI.

Pero espera, si no te gusta la gente que tiene muchas parejas sexuales, solo ten uno y deja de decirle PUTO a tu vecino, conocido, ex novio, hijo o hija. A todos nosotros nos vale un reverendo pepino lo que él o ella hagan con su cuerpo y nadie tiene derecho de llamarle de ninguna forma que no sea por su primer nombre.

Claro, ¿dónde termina nuestro derecho a algo? Donde comienza el derecho de otro. Cuando no respetamos ese derecho estamos violentándolo, estamos siendo violentos. Pero no lo entendemos, nadie nunca nos explicó la famosa frase ni su complementaria. Sí, todos creímos que hablaban de una gesta heroica donde los mexicanos defendimos nuestra patria contra el invasor extranjero. No, nel, nanais… la frasesita y su complemento aplican para todos y cada uno de los días que vivimos, a cada acción o inacción que realizamos o dejamos de realizar.

Dejemos de justificar y promover la violación de los derechos de otros, respetemos los derechos de todos, sólo así podemos acabar con la violencia.


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